Actualmente los niveles de producción de indumentaria han ido en aumento hasta llegar a una cifra de 100.000 millones de prendas anuales a nivel global y si las predicciones de consumo y crecimiento poblacional se mantienen, pronto serán 150.000 millones, de los cuales sólo se vende el 30% con un precio por debajo a su precio original, mientras que otro 30% nunca llega a venderse.

Sólo en España, 900.000 toneladas de residuo textil terminan en vertederos de forma anual -así lo afirma Gema Gómez experta en moda sostenible-; al entrar estos textiles en contacto con otros desechos como alimentos, papel y basura en general, su descomposición se transforma en emisiones de dióxido de carbono y metano, ambos gases de efecto invernadero, principales responsables del calentamiento global y el cambio climático.

Se estima que el 50% de la ropa que fabrican las grandes cadenas de fast fashion acaban en la basura en menos de un año, lo que significa que 12.8 millones de toneladas de desperdicios van a parar a vertederos de todo el mundo, incineradoras y máquinas de destrucción de fibra textil.

En Bogotá, se generan 318 toneladas de residuos textiles cada día, la empresa neoyorkina Fabscrap recibió en sus puertas durante el 2019 más de 1.350 kilos de retazos textiles; el 87% de los insumos que se usan para confeccionar ropa como hilos y sobrante textil que queda en las mesas de corte es incinerado o arrojado a vertederos locales y el 60% de los tejidos se desechan antes de que se cumpla un año desde su fabricación por temas de imperfecciones o incompatibilidad con la siguiente tendencia a la orden del día.

Por su parte, la ciudad de Buenos Aires genera alrededor de 7.300 toneladas de mezcla de residuos por día, los cuales reciben tratamiento en un 80%, sin embargo, no existe aún ninguna planta de reciclaje textil, lo que lleva a pensar que este residuo termina en el mismo lugar que la comida, el plástico y la basura en general.

En el norte de Chile, en la región de Tarapacá, se reciben aproximadamente 59.000 toneladas de ropa usada cada año, en pacas de hasta 800 kilos por la zona franca del puerto de Iquique. 40% de las prendas son vendidas y el 60% restante es transformado en residuo textil debido al estado de las prendas. Durante el 2019, se produjo un incendio en esta región y se consumieron cerca de 1.000 toneladas de ropa que habían sido desechadas.

La empresa colombiana Riochevi, que lleva más de 40 años en el mercado empezó transformando entre 40 y 50 kilos de residuo textil por hora y para el 2019 la cifra estaba registrada en 1300 kilos en el mismo espacio de tiempo, que al final los convierte en materia prima para otras industrias.

Este panorama, aunque bastante escueto, nos permite entender la cantidad de desperdicio textil que hoy se acumula en vertederos de basura, rellenos sanitarios y plantas incineradoras a nivel mundial. Pero si entendemos el residuo como todo aquel sobrante textil que resulta del proceso de hilado, descrude y corte de las fibras y el desecho como el producto terminado que una vez finalizada su vida útil (y en algunos casos antes) termina en la basura, nos damos cuenta que estas cifras no se acercan ni al 1% de la realidad que hoy desborda a la industria de la moda.

¿QUÉ SE ESTÁ HACIENDO?

La problemática es distinta en cada territorio y aunque cada vez son más las empresas que le apuestan al reciclaje textil para procesarlo y convertirlo en materia prima de otros productos como aislantes térmicos, relleno de colchones y almohadas, industria automotriz y paneles acústicos; existen otras que se han encargado de ver en los residuos y los desechos una oportunidad de volver a crear y evitar su destrucción.

Hoy te queremos contar sobre algunas marcas colombianas que hemos ido encontrando y que han traspasado las barreras de la creatividad para inspirarnos, diseñar y generar nuevas oportunidades que nacen precisamente ahí, en la basura.


  • LES COMMON PEOPLE

Trabajan con tela procedente del desperdicio generado durante el proceso de corte de las prendas de vestir. Estos retazos, son desechados por su tamaño e irregularidad y para evitar que terminen en el relleno sanitario, decidieron crear prendas con un adn único, versátil y creativo. A partir del upcycling elaboran piezas con un componente de reutilización creativa, añadiendo valor a telas que fueron consideradas como desperdicio y que para ellos pasaron a hacer la mejor materia prima.

Con este proceso han logrado crear objetos de valor, y han evitado que las fibras sintéticas como el poliéster terminen en la basura, tarden cientos de años en descomponerse y contaminen la atmósfera.

"En Les Common People creemos en la sostenibilidad desde la elaboración de productos a baja escala, de manera local y trabajando el residuo textil como materia prima. Con esto hemos encontrado la manera de crear prendas únicas, mezclar diseño con creatividad y estética con sostenibilidad; así hemos logrado llegar a un punto de equilibrio y darle identidad a una marca que hoy se destaca por su estilo y diseño único, su apuesta al planeta y los esfuerzos que concentra por mitigar desde su hacer la huella ambiental que vamos dejando a través del respeto al planeta y a las personas que hacen parte de la cadena de suministros".


  • LEIT MOTIV

Leit Motiv es una marca de bolsos pensada desde la economía circular, que nace en el 2018 en la ciudad de Medellín. La apuesta inicia desde el aprovechamiento de prendas que ya no están en fase de uso, como una forma de aprovechamiento de desechos textiles y a la vez una manera de darle una segunda oportunidad a indumentaria que de otra forma terminaría en la basura. Su primera colección se llamó Classis Recicle y se produjo a partir de bermudas y pantalones en desuso.

Al principio, Leit Motiv inició creando piezas a partir de cuerina, pero pronto se dió cuenta la cantidad de desechos textiles que se acumulaban en zonas como el reciclaje barrial y en las unidades verticales y allí encontró otras formas de hacer: “nos dimos cuenta que no había necesidad de seguir comprando textil, cuando tenemos mucho que por estar roto o manchado es desechado. Comenzamos entonces a hacer masivo el llamado a la gente para que nos enviara el textil que tenía en la casa y que no utilizaba. De ahí hemos realizado recolecciones a nivel local.”

Para lograr los resultados de la marca, cada desecho que les llega debe pasar por un proceso de curaduría, donde clasifican el material en apto para transformarse y en prenda en capacidad de uso. Así se aseguran de utilizar solamente lo que no sirve como pieza de vestir y el resto, que alcanza más o menos el 95% es entregado a fundaciones en calidad de donación.

Con esta materia prima fabrican morrales y el retal de esos productos es empleado para hacer monederos. El sobrante que no puede ser utilizado debido a su tamaño, es enviado a una planta de reciclaje textil donde es procesado y convertido en fibra de relleno para la industria colchonera.


  • TISSU DESIGN

La joyería sostenible sí es posible y esta marca nos demuestra cómo a través de la investigación y el aprovechamiento de desechos se pueden crear nuevos productos con valor agregado, estético y comercial. En Tissu Design se elaboran piezas de joyería responsables con el medio ambiente, usando metales recuperados como la plata ley 9.50, que proviene de los desechos de la industria médica en objetos como placas de radiografía y fotografía. Estos desechos son purificados y transformados en joyas únicas, con una apuesta ambiental.

Esta marca también trabaja con latón reciclado con enchape en oro de 24 quilates libre de níquel y complementa cada pieza con tejidos en fibra natural de fique. Ésta se tintura de manera natural, se suaviza y encera para realizar el tejido sobre el metal, exaltando así la riqueza de las fibras colombianas.

La sinergia lograda con otras industrias, le ha permitido a esta marca explorar otros ámbitos de la joyería y crear productos responsables, estéticos y valiosos en el mercado, además de una gran riqueza cultural a través del uso de fibras e historias que se van tejiendo por medio de la naturaleza.


  • MARIA PALITOS ACCESORIOS

Los accesorios pueden ser el mejor complemento para tu outfit y cada vez, la demanda por productos de bisutería aumenta considerablemente en el mundo. María Palitos encontró en el excedente textil, la mejor forma de crear accesorios sin necesidad de explotar recursos para crearlos. Así ha logrado moldear desechos tejidos provenientes de la industria médica y textil para realizar collares, pulseras, aretes y otros complementos.

Su trabajo está alineado con los ODS y actualmente se encuentran investigando sobre otros materiales en desuso que pueden incorporar a su marca para darle versatilidad.

Trabajan con mujeres campesinas y las acompañan en procesos de empoderamiento femenino y territorial a través del saber hacer y el desarrollo de habilidades manuales. Con esto buscan una marca que le apueste al comercio justo y a la circularidad de materiales, transformando los desechos en productos con valor.