Ante la necesidad de encontrar alternativas al proceso de obtención de diversos textiles y con esto superar los problemas medioambientales y costes excesivos, se han hecho descubrimientos interesantes como el Tencel. Un tejido que cada día gana más adeptos entre las marcas de ropa sostenible.

El Tencel nace con la intención de mejorar las propiedades de las nuevas fibras celulósicas, es decir, aquellas que se obtienen de la trituración de la madera sólida por medio de procesos químicos complejos para la obtención del componente principal para la producción de textiles: la celulosa. Por esta razón se cree erróneamente que el Tencel es una fibra natural (al provenir de la celulosa) sin embargo la producción de esta tela no sería posible sin un proceso artificial, por lo tanto, su correcta clasificación es el de una “fibra regenerada.”


Antecedentes

Para empezar, tienes que saber que “Tencel” es en realidad el nombre de una marca para un tipo de fibra que se llama lyocell.

Aunque podría pensarse que es un material nuevo, su proceso de creación comenzó en 1988 por la empresa Courtaulds Research quien la comercializó por primera vez en 1992 bajo el nombre de Tencel. La tela recibió el nombre genérico de lyocell en los Estados Unidos en 1996. A la vez, había otro productor importante de lyocell en el mundo, la empresa austriaca Lenzing, que había adquirido patentes sobre las investigaciones y procedimiento de fabricación del lyocell de la empresa American Enka (uno de los principales productores de rayón que investigaba un nuevo método para producir fibra celulósica) cuando compró la operación de esa compañía en 1992.

Actualmente, el lyocell se produce en pocas plantas industriales en el mundo pues son fábricas de última generación que requieren un control de calidad sofisticado. La más conocida y quien tiene los derechos de marca registrada es Lenzing quien comercializa el lyocell con el nombre de Tencel, aunque también puedes encontrarla con el nombre de Excel o SeaCell que utiliza el mismo procedimiento para obtenerlo pero con la mezcla de una nueva materia prima, las algas marinas.


¿Qué es y cómo se obtiene?

El lyocell o Tencel es madera, concretamente la celulosa de la pulpa de madera. En términos generales la pulpa se descompone en productos químicos reciclables y se hila en fibras que se utilizan para formar hilo, que luego se pueden convertir en ropa y otros productos. El resultado es una textura suave y sedosa que se siente bien en la piel, de alta calidad y larga duración.

Podemos decir que hay tres grandes etapas para su fabricación:

1. Disolución de celulosa

El ingrediente principal de lyocell es la celulosa, un polímero natural que se encuentra en las células de todas las plantas y es la base de otras fibras de origen vegetal como el algodón, el cáñamo y el lino. La celulosa que se utiliza para la fabricación de lyocell se deriva de la pulpa de los árboles de madera dura, como el roble, el eucalipto y el abedul. Los árboles se cultivan en granjas de árboles gestionados, generalmente en tierras que no son adecuadas para otros usos agrícolas.

En específico para la fabricación del Tencel se utilizan árboles de eucalipto pues son árboles que crecen muy rápido (hasta 20 metros en solo 6 a 7 años) y no necesitan productos químicos como pesticidas, herbicidas, insecticidas u otros fertilizantes para crecer. La necesidad de agua es mínima (10 a 20 veces menos que para el algodón) ya que no es necesario el riego, solo se necesita agua de lluvia. El área que produce la producción de eucalipto es diez veces mayor que la del algodón. Una plantación de eucalipto de 6 metros cuadrados es suficiente para producir 10 camisetas, mientras que en la misma superficie, una plantación de algodón solo puede producir una.

Los árboles que se utilizan para la producción de lyocell se cortan con chorros de agua a alta presión. Los troncos resultantes se introducen en una astilladora, una máquina que los corta en cuadrados un poco más grandes que los sellos postales. Las astillas obtenidas son introducidas en un contenedor de digestores químicos que las ablandan en forma de una pulpa húmeda. Esta pulpa se lava con agua y se puede blanquear. Luego, se seca y se enrolla en carretes.

Estos carretes de pulpa de celulosa son divididos en cuadros de una pulgada y son depositados en un recipiente caliente y a presión que contiene un solvente de óxido de amina. Cuando la celulosa está caliente se disuelve y produce una solución muy clara y viscosa que posteriormente será filtrada.

2. Hilatura y tratamiento de fibras

La solución de celulosa obtenida se bombea a través de un filtro para asegurar que todas las astillas se disuelvan y posteriormente se transfieren a través de hiladores. Los hiladores son dispositivos parecidos a un cabezal de ducha, pues están perforados en pequeños agujeros por los que la celulosa es forzada a pasar, teniendo como resultado largas hebras de fibra. Estas fibras se sumergen en otra solución diluida de óxido de amina que ayuda a endurecerlas, posteriormente se lavan con agua desmineralizada.

La fibra pasa a un área de secado, donde el agua se evapora para luego aplicar un acabado a los hilos por medio de un lubricante (que puede ser jabón, silicona u otro agente, dependiendo del uso que se le vaya a dar a la fibra), este paso ayuda a desenredar las fibras lo que facilita los futuros pasos de cardado e hilado.

A las fibras secas y terminadas se les llama “estopa.” Los paquetes de estopa se llevan a una prensa, una máquina que comprime la fibra, dándole textura y volumen. Posteriormente la fibra ondulada resultante es cardada de forma mecánica, donde se “peinan”, separan y ordenan los hilos. Luego se cortan y embalan para su envío a una fábrica de telas para darle el uso deseado.

Todo el proceso de fabricación, desde desenrollar los carretes de celulosa cruda hasta empacar la fibra, lleva solo dos horas aproximadamente.

3. Recuperación de disolvente y reciclado

El óxido de amina que se utiliza durante el proceso de fabricación se recupera y se reutiliza. El óxido de lauril dimetil amina es un líquido viscoso, soluble en agua y de baja toxicidad, capaz de mantener sus propiedades físicas y químicas a través de periodos largos de tiempo, incluso sujeto a variaciones térmicas.

La solución diluida se evapora eliminando el agua, mientras que el óxido de amina se redirige para su reutilización en el contenedor presurizado, 99% del óxido de amina es recuperable en el proceso típico de fabricación de lyocell.

El proceso para obtener la celulosa en solución con el disolvente es un sistema puramente físico, lo que significa que no existen productos químicos secundarios que tengan que ser eliminados durante el hilado o el lavado. Este punto es importante pues marca una de las diferencias sustanciales respecto a otras fibras de celulosa regenerada (como la viscosa) ya que la mayoría de estas involucran durante su proceso de fabricación diversos químicos y muchas más etapas. La técnica del lyocell de hilado en solvente es mucho más simple y ecológica ya que utiliza un químico no tóxico y además se recicla en el proceso de fabricación.


Características


Las fibras de Tencel tiene propiedades físicas únicas que a continuación enlistamos:

  • Suavidad: Al tacto el Tencel se siente suave, ligero y maleable, pero lo más importante es que es un material uniforme y liso por lo que los hilos suelen presentar menos imperfecciones y por lo tanto es ideal para la confección de prendas.
  • Durabilidad: Por su elasticidad y resistencia, está destinado a perdurar en el tiempo, esta característica lo hace muy adecuado para ser mezclado con otras fibras, además es una tela que se arruga muy poco
  • Flexibilidad: Este tipo de tejido presenta una “fibrilación controlable” lo que significa que por su composición interna se puede disponer de varias formas, desde darle un acabado suave y sedoso hasta un acabado similar a la gamuza, pana o de “usado”.
  • Gestión de la humedad: Debido a que el Tencel está compuesto de nanofibrillas hidrófilas (fibras muy pequeñas que absorben fácilmente el agua) le dan una capacidad de absorción única, que a su vez hace que el material sea más transpirable. La superficie lisa de las fibras de Tencel absorben la humedad de manera más eficiente, esto ayuda al mecanismo de regulación térmica natural del cuerpo humano, manteniendo la piel fresca y seca. Cabe mencionar, que este tejido tiene una mayor absorción de humedad que el algodón.
  • Transpirable y antibacteriano: Debido a las cualidades de buena gestión de humedad, el Tencel tiene capacidades superiores para reducir el crecimiento de bacterias y de malos olores sin necesidad de aditivos químicos extras como necesitan otras telas y por ende puede lavarse con menos frecuencia. Las fibras de Tencel ayudan a la regulación de la temperatura corporal a través de su control de humedad, sus fibras internas están estructuradas para regular la absorción y liberar la humedad, contribuyendo a ser telas más transpirables que apoyan la regulación térmica natural del cuerpo.
  • Retención de color: Debido a su proceso de elaboración, tiene mucha afinidad con los tintes y pigmentos de color incrustados en la fibra. Lo que significa que este material retiene la vivacidad y brillantez del color por mucho tiempo, además de que no se pierde con el lavado convencional.

Impacto ambiental

La producción de Tencel tiene impactos positivos y negativos en el medio ambiente.

a. Aspectos positivos

Es un material biodegradable. Al provenir de la celulosa, se considera al Tencel como un material de origen vegetal y sus fibras están certificadas como compostables y biodegradables, de tal forma que pueden regresar a la naturaleza, según la certificación belga Vincotte que otorga el certificado de compostabilidad OK-COMPOST.

Se obtiene de celulosa: De acuerdo con Lenzing, para la fabricación del Tencel, la madera de la que se extrae la celulosa se obtiene de fuentes certificadas y controladas, como plantaciones gestionadas de forma sostenible. Además, el cultivo de árboles no requiere de irrigación ni de pesticidas, lo que reduce significativamente la toxicidad de esta fibra. Por lo anterior, obtuvo la designación de BioPreferred del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA Certification for Sustainability), la cual alienta a las agencias y contratistas del gobierno a comprar productos de base biológica o hechos de cantidades significativas con materiales de este tipo. El objetivo es aumentar el uso por parte del gobierno de ese país de productos ecológicos y apoyar a los agricultores, proveedores y fabricantes que proporcionan empleos "verdes" y crean productos y mercados más sostenibles.

Sin desperdicio de solventes: Como vimos anteriormente, para disolver la celulosa se utiliza el óxido de amina, si bien este disolvente se fabrica con petroquímicos, el proceso de producción circular del Tencel hace que este solvente se recicle una y otra vez para producir nuevas fibras, con lo que se minimiza el desperdicio de materiales.

Tintes: Aunque se mezcla con tintes convencionales, que pueden ser dañinos para el medio ambiente, el Tencel requiere mucho menos tinte que el algodón. Lenzing incluso desarrolló una tecnología que se llama ECO COLOR, por medio de la cual se sustituye el proceso de tintura convencional que utiliza muchos recursos naturales proporcionando hasta un 50% de ahorro de energía y agua y un 60% menos de huella de carbono. Las fibras de Tencel teñidas con esta tecnología retienen la vida del color más que el de cualquier fibra convencional. Esta tecnología obtuvo la Etiqueta Ecológica de la Unión Europea, una etiqueta de excelencia que se otorga a procesos y productos que cumplen con altos estándares ambientales.

Producción circular: Las fibras de Tencel cuentan con la Etiqueta Ecológica de la Unión Europea, una certificación de calidad que se otorga a productos y servicios que reducen los efectos ambientales adversos, en comparación con productos de su misma categoría. Esta etiqueta proporciona información exacta, no engañosa y con base científica sobre dichos productos.

Su proceso de producción circular se hizo acreedor al Premio Europeo al Medio Ambiente en 2002, bajo la categoría “Premio de Tecnología para el Desarrollo Sostenible”.

b. Aspectos negativos

Consumo de energía: Si bien el Tencel es considerado como un tejido sostenible al generar pocos desechos durante su producción, no podemos negar la utilización considerable de energía -que es el caso con la mayoría de la producción de telas-. Lenzing ha aceptado esta deficiencia como uno de sus puntos débiles y trabaja para mejorarlo haciendo uso de energías renovables.

Tala de árboles: Asimismo, es importante recordar que el lyocell proviene de árboles y que se desperdicia una gran cantidad de material arbóreo en la producción de este tejido. Si los árboles para la producción de Tencel no se cultivan de manera sostenible, la producción de este material podría tener un impacto ambiental negativo, adicionalmente, no se garantiza que todos los productores de lyocell sigan el modelo de extracción sostenible de ciclo cerrado o que la tala de árboles mantenga estrictos estándares para su cuidado. Vale la pena entonces introducir tecnologías de trazabilidad que verifiquen y rastreen la fuente de obtención del material.

Menor producción: Generalmente se suele comparar al Tencel y al algodón orgánico, una de las principales críticas que se le hacen al algodón orgánico es la cantidad de agua que necesita para su producción, y aunque es cierto, también tenemos que tomar en cuenta que la producción de Tencel comparada con la del algodón orgánico es significativamente menor.

Costo: Desde la perspectiva del consumidor, el Tencel es más caro debido a la tecnología requerida, simplemente cuesta más producirlo, lo que se transfiere a los compradores que los lleva a percibir al Tencel como una fibra de lujo.


Usos

El Tencel es bastante flexible por lo que se puede mezclar con otras fibras sintéticas.

Por sus características puede ser destinado para usos clínicos que requieran sensibilidad y resistencia, como material de protección sanitaria, gasas, compresas y vestimenta.

También es un gran sustituto del algodón y la seda, es un material versátil y se puede utilizar para la elaboración de mezclilla, ropa íntima, calzado y artículos del hogar como ropa de cama, alfombras e incluso muebles.

En el mundo de la moda el Tencel tuvo una gran acogida como una alternativa a la ropa deportiva sintética, al ser transpirable y tener la característica de absorción de la humedad además de sentirse suave al tacto con la piel. Si bien es un material más caro vale la pena invertir en prendas de calidad y duraderas que sean buenas para tu piel y para el ambiente.

De cara a futuro, debemos estar atentos a lo que Lenzing y otras compañías puedan ofrecernos para mejorar el desarrollo de materiales sostenibles. Actualmente, Lenzing ofrece diversas tecnologías que pueden ser aplicadas al Tencel, por ejemplo, la tecnología REFIBRA lanzada en 2017, que funciona reciclando una proporción sustancial de restos de algodón y de la pulpa de madera transformándose en una nueva fibra contribuyendo con esto a la economía circular dentro de la industria de la moda.

Otra compañía que está proponiendo tecnologías similares es re:newcell, una empresa sueca que empezó fabricando lyocell y ahora con su nueva tecnología utilizan algodón y viscosa -de los materiales más difíciles de reciclar- de prendas usadas para crear una nueva pulpa biodegradable (circulose pulp), que se convertirá en nuevas fibras, hilos, telas y por supuesto prendas.

Este tipo de tecnologías y propuestas nos dan esperanza para lograr una verdadera economía circular en la industria de la moda, es nuestro deber como consumidores o marcas dirigir nuestros esfuerzos en informarnos y en apoyar nuevas tecnologías que busquen el aprovechamiento de residuos como materia prima para crear nuevos productos y contribuir con el impacto ambiental.


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Angélica es mexicana, tiene un máster en Derecho de Tecnologías de la Información, Redes Sociales y Propiedad Intelectual, en ESADE Business & Law School. Actualmente trabaja en el desarrollo de una startup y en su proyecto "un pedacito de corazón", un proyecto social que tiene como fin dar a conocer y vender el trabajo de comunidades indígenas mexicanas.