El sistema moda durante siglos ha estado como base de la élite y como principal constructor social desde una mirada de inclusión o exclusión según las dinámicas propias de su hacer. Las pasarelas, las semanas de la moda, los encuentros fashionistas alrededor del mundo, las revistas de moda y los anuncios publicitarios han dejado ver claramente el prototipo de belleza socio cultural creado por los grandes ponentes de esta industria y han ido creando alrededor de lo que ellos llaman belleza un círculo cada vez más pequeño que excluye a personas afrodescendientes, indígenas, discapacitados, plus size, petite y cualquier persona que no cumpla con los estereotipos irreales que se han ido gestando dentro de esta industria de carácter masiva y revolucionaria.

La moda es un constructo social, político y cultural y como tal debe responder a dinámicas incluyentes a nivel global como parte de su representatividad en los distintos contextos donde ejerce como sistema; sin embargo, y en términos comerciales del hacer, la moda es uno de los principales espacios de racismo, exclusión e invisibilización del ser y lo ha dejado claro en múltiples campañas mundiales, en grandes eventos y a nivel interno de sus propias corporaciones.

A partir de lo casos de racismo ocurridos en los últimos años y gracias a las voces que se han levantado durante estos meses, decidimos hacer un análisis a uno de los sectores donde cada una de las personas que componemos el mundo, de forma directa o indirecta terminamos convergiendo: la moda y su poder a través del vestir.

A través de los años, hemos presenciado muchos casos de racismo y exclusión, y a la vez hemos visto grandes transformaciones en el sistema que nos permiten pensar que sí se puede reconstruir la moda y hablar en términos de una utopía de la moda, donde se dé cabida a todos los actores de forma diversa, ética y holística. Para entender esto, es preciso hacer un recorrido presuroso sobre algunas situaciones de exclusión alrededor del mundo.



  • H&M: la marca publicó la imagen de un niño afrodescendiente vestido con una prenda que contenía la siguiente frase: “Coolest monkey in the jungle” (el mono más genial de la selva)
  • Gucci: tuvieron que retirar una campaña del mercado por presentar en ellas modelos bajas de peso que hacían alusión a la anorexia y según críticos, alentaban a las adolescentes a padecer la enfermedad en la necesidad de ser parte de la industria.
  • Dove: durante el 2017 presentó una campaña con una mujer afro que después de quitarse la camiseta se convertía en una mujer blanca, haciendo alusión al poder del jabón corporal.
  • Abercrombie & Fitch: en el 2013 el CEO de la compañía, aseguró que las prendas de la marca estaban pensadas para gente cool, delgada y guapa y por esa razón habían retirado de las tiendas las tallas grandes.
  • Dolce&Gabanna: diseñó una línea de tenis que decía: “I am thin and gorgeous”.
  • Durante el mes de febrero de este año, en una de las pasarelas del Fashion Institute of Technology varias modelos lucieron labios y orejas gigantes de plástico, haciendo alusión a caricaturas racistas empleadas años atrás en el mundo. Los diseñadores y responsables del desfile fueron expulsados del evento.
  • Vogue: en el 2008, Lebron James, fue el protagonista de la portada de la revista junto a la modelo Gisele Bündchen, lo cual resultó en un gran escándalo por el parecido montaje realizado con el cartel de la película King Kong.
  • American Eagle: en el 2017 sacó su nueva línea de brazaletes que se asemejaban de forma abrumadora a los grilletes usados por los esclavos.


Vanessa Rosales, en una entrevista para El Tiempo, aseguró que "este tipo de escándalos permiten pintar dos panoramas. Puede tratarse solamente de accidentes. En el caso de H&M, seguro no evaluó las implicaciones de su campaña, aunque en inglés a los niños se les suele decir pequeños monos de manera afectiva, no se puede descartar una realidad social tajante. Sin embargo, con todos los retrocesos de racismo y misoginia que hemos estado viendo de unos meses para acá, no hay que descartar la posibilidad de que haya sido una afirmación"; por su parte, la modelo Naomi Campbell aseguró que "la elección de un modelo debe basarse únicamente en su belleza y su talento, no en el color de su piel" y que el hecho de que una marca tenga en su pasarela personas de color, no indica su afinidad con la cultura racial ni que la empresa como tal tenga realmente valores antirracistas, incluso afirmó, que muchas empresas de la moda se volcaron a contratar modelos negros y negras para seguir una tendencia desencadenada tan solo unos años atrás.

Para hacer frente a la más reciente oleada de protestas por los actos violentos en Estados Unidos, The Council of Fashion Designers of America, empezaron a diseñar estrategias para abordar el racismo en la industria de la moda, y anunciaron que crearán un programa interno a nivel de recursos humanos para ubicar a todas las personas afro en las distintas fases de la cadena de suministro de la moda incluyendo áreas administrativas, para así equilibrar la industria. “El CFDA implementará y pondrá a disposición de nuestros miembros un programa de capacitación de Diversidad e Inclusión, contribuciones y actividades de recaudación de fondos en apoyo de organizaciones de caridad destinadas a igualar el campo de juego para la comunidad negra como, NAACP, Campaign Zero, entre otros”.

La muerte del afroamericano George Floyd (aunque no es nada nuevo), abrió un panorama mundial para que muchas industrias, especialmente la de la moda se preguntara cómo estaban contribuyendo al racismo, a la exclusión, a la xenofobia y a mantener un sistema patriarcal, machista y misógino que cada vez logra escalar más. A partir de las voces de protesta y las multitudinarias muestras de rechazo, muchas marcas también alzaron su voz y se comprometieron de forma económica, social y cultural a enmendar los errores causados y a contribuir con aquellas asociaciones que siguen en pie de lucha.

El grupo Kering (Gucci, Saint Laurent, Balenciaga o Alexander McQueen) realizará una donación a la NAACP (Asociación nacional para el desarrollo de las personas de color), organización que lucha para combatir la discriminación basada en la raza en los Estados Unidos y otra a Campaign Zero, organización que tiene como objetivo reducir la violencia policial en los Estados Unidos, para ayudar a que este tipo de organizaciones sigan realizando su trabajo y puedan generar un impacto mayor en la nación.

El grupo LVMH también se pronunció: "como todos vosotros hemos observado las protestas raciales desplegarse en América y ahora en el mundo. Estas protestas han dejado claro lo que siempre ha sido una desafortunada verdad y es que la comunidad negra está sujeta a un racismo sistemático, y a partir de esto “hemos pasado la última semana preguntándonos en qué medida formamos parte del problema y, más importante aún, cómo podemos ayudar y convertirnos en parte de la solución”.

Nike y Adidas por su parte se sumaron cambiando sus eslogan tradicionales y pasaron del “don’t do it” al “together is how we make change” a través de sus redes sociales. Incluso Nike fue una de las primeras marcas en pronunciarse a través de un videocon el siguiente mensaje: “Por una vez, no lo hagas (Don’t do it). No finjas que no existe un problema en Estados Unidos. No apartes la mirada del racismo. No aceptes que nos arrebaten vidas inocentes. No pongas más excusas. No pienses que esto no te afecta. No te sientes y permanezcas callado. No piense que no puedes ser parte del cambio. Seamos todos parte del cambio”.

La firma de moda francesa Chloé también emitió un mensaje contundente y se comprometió a través de donaciones a ser parte del cambio. A estos pronunciamientos se sumaron distintas marcas como H&M, Chanel, Levi Strauss y otras firmas internacionales dejaron clara su posición y acciones frente a situaciones de racismo en el mundo.

Sin embargo Wendy Liebmann, fundadora y directora ejecutiva de WSL Strategic Retail, afirmó que no es posible hacer simplemente declaraciones públicas a menos que las compañía tengan estrategias específicas para visibilizar esta problemática desde sus propias empresas y ayudar a resolver estas problemáticas socioculturales.

Claramente no se trata simplemente de emitir comunicados o hacer donaciones a otras entidades, lo verdaderamente importante es empezar a concientizarnos del problema, de las acciones que implementamos y alimentan el sistema y cómo desde la moda y su construcción política a través del vestir se puede dar una vuelta de hoja y empezar a equilibrar esta gran brecha racial. Así lo dejaron claro diseñadoras y voces públicas afrocolombianas en sus cuentas de redes sociales.

"La diversidad necesita ser más profunda... Queremos verla dentro de las compañías reales, en las oficinas, ¿tendrán un sitio en el departamento asesor? ¿pueden ser parte de los proyectos que haces? ... Tenemos que implantar la diversidad detrás del escritorio" Naomi Campbell


DATOS IMPORTANTES

Fashion Spot es un portal que desde el 2015 ha logrado recoger datos sobre la industria de la moda y en su más reciente informe, logró abordar 166 campañas durante el 2019 de las principales marcas de moda, asegurando que la diversidad racial en las campañas publicitarias de esta industria se ha incrementado, pero aún falta mucho por hacer.


Dentro de su informe no sólo abarcan las problemáticas raciales, sino que han decidido ir más allá y darle una mirada a todos los escenarios contemplados dentro de la diversidad sociocultural, para entender cómo actúa la moda, qué tipo de escenarios está creando y cómo repercuten sus elecciones en el consumidor.


“La diversidad corporal en las campañas publicitarias ha caído por debajo del 2 por ciento. Para el otoño de 2019, solo el 1.94 por ciento de los modelos representados en las campañas eran de talla grande. En otras palabras, 9 de los 464 castings de la temporada fueron para una modelo en esta categoría. Esa es una ligera disminución del 0,14 por ciento con respecto a la temporada pasada cuando se lanzaron 11 modelos de talla grande.”

Esto demuestra que en lagunas situaciones se ven avances y en otros tristemente siguen marcadas conductas de exclusión que nos permiten preguntarnos, hasta qué punto puede la sostenibilidad acaparar estas problemáticas, incluirlas dentro de su sentido de transformación y replantear desde el equilibrio social, económico y ambiental un nuevo paradigma de inclusión donde todos tengamos cabida... ¿es posible?