¿De dónde provienen los textiles de tus prendas? ¿En qué campo se cultivó el algodón? ¿Qué composición tiene un textil? ¿Se utilizaron químicos que podrían dañar el ambiente o afectar la salud de las personas? ¿Quién hizo tu ropa? ¿En qué condiciones de trabajo? ¿Recibió un pago justo quien confeccionó las prendas? ¿Cuál es la huella de carbono desde que salió de la fábrica hasta que llegó a tu guardarropas? ¿Cuál es el camino recorrido de esa prenda desde el diseño hasta que la llevas puesta?... Y lo más importante, ¿te hiciste alguna vez estas preguntas?

Poder identificar el origen y las diferentes etapas de un proceso de producción y distribución de bienes de consumo es lo que la Real Academia Española denomina TRAZABILIDAD.

La trazabilidad no es una idea nueva, y desde la tragedia ocurrida en Rana Plaza en el 2013, comenzó a estar en la agenda del sector textil con más fuerza. Trazabilidad y transparencia van de la mano, debido a que para poder trazar o seguir un recorrido es necesario establecer procedimientos claros y confiables que permitan conocer de dónde proviene la materia prima con la que se tejen las fibras y que posteriormente servirán para diseñar las prendas y las personas involucradas en este proceso, después poder conocer quién y bajo qué condiciones se realizan las fases de corte, confección y acabado del producto y finalmente cómo se realiza la disposición adecuada para su venta.


¿Por qué es importante implementar la trazabilidad y hablar de ello?

Según la consultora Trendwatching las expectativas y demandas de los consumidores respecto a la sustentabilidad harán que prefieran soluciones que les permitan rastrear y reducir el impacto de su consumo. Los consumidores demandan marcas más transparentes, y la trazabilidad pasa a ser una condición necesaria para que las marcas puedan demostrar que cumplen con los requisitos legales, que sus procesos son limpios, amigables con el planeta y que sus colaboradores trabajan en condiciones dignas, sin explotación ni trabajo infantil.

Iniciativas globales como The Better Cotton Initiative, Fashion Revolution y The Fashion Pact ( una coalición global de compañías que forman parte de la industria textil y de moda y que incluye también a sus proveedores y distribuidores) dan cuenta de la importancia de este tema.


¿Cómo se implementa en la actualidad?

A nivel global existen certificaciones que permiten conocer el funcionamiento de al menos una parte de la cadena de suministro de las prendas; en palabras de Tilkal, empresa experta en trazabilidad en la cadena de suministro, nadie duda que los grandes del sector ya tienen establecidos sistemas tradicionales de trazabilidad, basados en estándares, auditorías y hasta sistemas de etiquetas muy sofisticados, pero resultan insuficientes porque no aseguran la transparencia y responsabilidad de todos los actores de la cadena.

A modo de ejemplo, Fulgar, compañía italiana líder en hilados están innovando en materiales completamente trazables; que no solo son amigables con el medioambiente sino que por su origen reciclado y forma de producción, le han permitido obtener certificaciones GRS (GlobaL Recycled Standar), Ecolabel EU y más recientemente el ÍNDICE HIGG, índice de valoración del impacto ambiental de todo el ciclo de vida de una prenda elaborado por la SAC (Sustainable Apparel Coalition).

El grupo LVMH (Louis Vuitton, Christian Dior y otras tantas marcas) viene trabajando junto Microsoft para aprovechar la tecnología blockchain. Según Blockchain Federal Argentina, este sistema corresponde a una tecnología diseñada para administrar un registro de datos online, que se caracteriza por ser transparente y prácticamente incorruptible. A través de contratos inteligentes, se pretende transparentar el origen de los productos y registrar las transacciones de los múltiples involucrados en la cadenas de suministro. Esta tecnología está siendo adoptada por todo tipo de industrias globalizadas y fragmentadas, no obstante por ahora parecen iniciativas reservadas para grandes grupos y marcas de lujo y los expertos señalan que no es una solución aplicable a todas las realidades. Sin embargo sí es posible que las marcas que hacen parte del sector moda, desde ya empiecen a cuantificar sus gastos, dividiendo el proceso por fases de trabajo, para tener un panorama más preciso de las inversiones, impactos y recursos empleados en cada desarrollo.

En el 2019 la consultora BCOME, especializada en sostenibilidad en la industria de la moda, lanzó su propia plataforma e implementó una etiqueta inteligente, que mediante el uso de tecnología blockchain, permite certificar la trazabilidad, sostenibilidad y genuinidad de las prendas, acercando al consumidor toda la información de las mismas a través de un código QR.


¿Qué pasa con las marcas más pequeñas?

A primera vista podría parecer que establecer sistemas de trazabilidad es privativo de las marcas más grandes, pero no lo es, la trazabilidad implica establecer acciones y procesos claros para hacer un análisis de todo el ciclo de vida del producto. Tal vez no estés en el momento de certificar normas o de incorporar cierta tecnología pero aún así puedes hacer mucho:

  • Tener tu negocio en regla, el primer paso de una marca ética es respetar la legislación de su país y los países donde produce y vende los productos.
  • Conocer a fondo a tus proveedores:
    • No dudes en preguntar y buscar aquellos que trabajen con fibras de origen certificado;
    • Conoce y dialoga con las personas que confeccionan tus artículos, escucharlos puede ayudarte a mejorar tus procesos. Verifica que están trabajando en condiciones dignas.
  • Registra las transacciones desde inversiones y gastos de tu marca hasta las ventas (importe y proveedores de diseño, textiles, papelería, apliques, hilos, corte, confección, packaging, servicios de comunicación, papelería, envíos, etc.)
  • Registra los impactos positivos y negativos de cada parte de los procesos de producción, distribución y venta.
    • ¿Es posible abastecerse de materia prima a nivel local? ¿Cuántos km recorre la tela desde que sale de la fábrica hasta tus talleres?
    • Registra el consumo de energía en cada etapa, ¿es posible reducirlo?
    • Cuantifica los desperdicios de producción: por ejemplo puedes pesar los residuos del corte, la confección y los hilos, ¿es posible aprovecharlos de alguna manera?
    • ¿Qué materiales utilizas en las etiquetas y packaging?, ¿están pensados para brindar la información requerida por las autoridades y los clientes? y lo más importante, ¿cómo se descartan luego?

Estas ideas son un primer paso para transparentar los procesos de tu marca y establecer un plan de mejora a mediano y largo plazo.

Ten presente que independientemente de la tecnología utilizada, implementar un sistema de trazabilidad es posible estableciendo procedimientos claros y transparentes, además de vínculos de confianza y cooperación entre todos los integrantes de la cadena, y esto es algo que puede lograrse sin importar el tamaño de la marca.

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Celeste en consultora en branding y estrategias digitales, docente de Marketing en la Universidad de La Plata Argentina y con estudios en el Programa Nacional Amartya Sen, marketing digital, gestión de la producción de empresas de moda, comunicación institucional y neurobiología de la competitividad.