Teñido con frijol negro. Foto de Anna Meyer.

Seguimos con la segunda parte de una entrevista maravillosa, cargada de conocimiento, buenas prácticas y una mirada interesante sobre el teñido natural, el cuerpo y el planeta.

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5. ¿Es posible almacenar los tintes, hay algún procedimiento para solidificar o se puede reutilizar el tinte del proceso anterior?

Geraldine: El agua utilizada en la inmersión es reutilizable para otros teñidos, sólo necesitas agregarle más pigmentos; también puedes convertirlo en pigmento en polvo mediante un proceso de decantación, luego del filtrado el agua queda con un PH balanceado para ser reutilizada. Este pigmento se puede usar en fibras protéicas o provenientes de animales, o también aprovecharla como acuarela y estampación en papel.


6. ¿El teñido natural por su origen tiene componentes éticos a nivel ambiental y social, pero realmente todo el proceso puede considerarse sostenible o aún hay falencias en esta práctica?

Geraldine: Siento que yo logro un proceso sostenible partiendo de la recolección de los materiales para teñir, por ejemplo algunos son residuos o desperdicios naturales como hojas, cortezas y cáscaras de algunos alimentos como la cebolla que permite un color amarillo mostaza o la pepa del aguacate que da un tono rosado.

Actualmente utilizo agua lluvia para estos procesos y la reutilizo, logrando así colores más sólidos. Por otro lado, logro aprovechar el agua en caliente para reducir el consumo de combustibles para comenzar el proceso con una nueva tela y me preocupo por regular el ph antes de desechar el agua.

En pequeñas producciones es más fácil controlar el aprovechamiento de los recursos naturales y lograr un proceso circular en la parte del teñido específicamente, creando un sistema de aprovechamiento de materias primas y en algunos casos cero desperdicio.

Elegir a mis clientes también es importante, deben ser personas comprometidas con el ambiente, por eso como proveedora busco que las marcas lo entiendan como un eje dentro de la visión de las mismas y no como una tendencia en el mercado.

Respecto a las comunidades y a la ética, es un gran problema porque no se respeta la línea del conocimiento, ni se reconoce a quienes lo comparten. Pienso que se está haciendo uso de la información sin respeto a los orígenes, como quienes van al amazonas y aprenden de las tribus y luego llegan a la ciudad con el conocimiento, lo trabajan y lo cobran como si fuera exclusivamente de ellos, y aunque lo recibieron gratis, realmente no hay un remuneración real al artesano o indígena, no hay sinceridad, ni transparencia y no se le atribuye el valor cultural que tienen las piezas que realizan.


7. ¿Hasta qué punto el uso de tintes naturales puede ser una herramienta de transformación en la industria de la moda o una tendencia que empieza a masificarse entre las marcas?

Geraldine: Es un cambio de estilo de vida, comienza con la relación con la naturaleza y la forma como se percibe el armario. Mi armario es una cápsula para muchos años. Las prendas comenzaron siendo blancas y las fui transformando con color y es algo que aún puedo seguir haciendo, se pueden recuperar los colores o reparar las prendas.

Es un estilo que va evolucionando, desde la adquisición, su cuidado y recuperación con tratamientos sencillos, que reducen la necesidad de compra; es un proceso de perseverancia y constancia.

Como diseñadora comprendo y entiendo el valor de mi conocimiento, les aconsejo a los diseñadores aclarar este proceso a sus consumidores para ofrecer estos productos como líneas premium y de mayor cuidado, educar al mercado es lo más importante.

“Mi utopía es que la gente tenga una relación más cercana con la ropa para reducir el consumo de esta”.

El mercado masivo puede cambiar, pero en este momento se piensa principalmente en la rentabilidad y menores tiempos significan mayores ganancias.

Apoyarse en el proceso de producción como un mensaje educativo hacia sus consumidores y dar a conocer el valor que tienen desde el mercadeo es algo que deben contemplar las marcas para evitar caer en una simple tendencia.

Mi enfoque ha sido crear una comunidad con mis clientes, mis amigas, la gente que participa en los talleres y los que me siguen a través de redes; allí hablamos de sostenibilidad y en cómo cambiar algunas cosas que nos hacen eco en la industria.


8. Los tiempos detrás de esta técnica son más lentos e imprecisos, ¿crees que es posible que en algún momento la moda pueda responder a estas propuestas con un sentido del tiempo más lento y diverso?

Geraldine: Basada en mi experiencia, quienes quieren un proceso así están dispuestos a darle este tiempo a la producción y a tener claridad con sus consumidores frente a esto. Respecto a la moda rápida, no creo que se transforme para estar dentro de ese mercado, veo muy complicado que se adapten a una menor velocidad y costos. Algo negativo de masificar los tintes naturales sería la mayor explotación de recursos naturales para obtener tintes y fibras.

Si hablamos de masificación del teñido natural en la industria, me podría referir sin problemas a un tema de greenwashing, donde la mayoría terminaría mezclando tintes sintéticos y naturales para acelerar los procesos y reducir costos.

Es muy complejo hablar de una industrialización, porque todo este proceso es muy artesanal, desde pesar la prenda (algo fundamental) para medir las proporciones y el tiempo del remojado, hasta el tema de lavar y secar cada prenda, a veces incluso por separado.

La producción y el sembrado de algunas plantas dependen de las estaciones en otros países y esto claramente afecta la producción de tintes. Finalmente algunos colores necesitan una mayor cantidad de recursos para lograr la tonalidad y la cantidad de prendas que se producen hoy se vuelve insostenible para estos procesos.


9. ¿Qué diferencia en costos encuentras entre el teñido tradicional con tintes industrializados y los tintes naturales?

Geraldine: He tenido la oportunidad de usar los tintes comunes, aunque algunos ya tienen certificados ecológicos, son más baratos y ya están preparados. Un tinte natural es 4 veces más caro y necesita todo el proceso desde cero, representa gran cantidad de tiempo que al final se representa en dinero. Algunos tintes como el azul y el rojo, se traen de otros países porque son de unas semillas específicas y eso representa más costos y tiempo en temas productivos.

La pregunta sería mejor entender los beneficios del tinte natural vs. los tintes industriales y un punto a resaltar es la trazabilidad del proceso, los beneficios para la piel y el respeto hacia el planeta.


10. En tus redes hablas del teñido como forma de arte terapia, ¿cómo vincular este tipo de conceptos a un sistema moda cada vez más enajenado del ser?

Geraldine: Esto es una alquimia, no lo hago solo con el fin de una remuneración monetaria, lo hago como un proceso de meditación, por la investigación que durante mi época universitaria me abrió puertas y que actualmente me permite seguir aprendiendo más y más al respecto. En esta industria hay cosas que tienes que hacer frente a la inmediatez y el cómo lograr un equilibrio para lograr el resultado deseado, porque claramente el teñido natural transmite eso, las energías y emociones de quien lo realizó. He aprendido a compartir mi conocimiento como una estrategia de marketing, con ánimos de incentivar a las personas y es por eso que a través de talleres y tertulias me conecto con personas que entienden la importancia de conectar con la naturaleza y quieren hacerlo por medio del teñido.

“Mi segundo apellido es Diosa y desde mi parte holística entiendo que todas las mujeres tenemos a una diosa y de allí nace DIOSALQUIMIA “