"Ecodiseño, el método que permitió ahorrar más de 26.000 toneladas de materias primas en el 2018".

Al hablar de sostenibilidad, nos encontramos con métricas y datos medibles que permiten encaminar la marca hacia objetivos y metas específicas que cumplan con las agendas de trabajo propuestas desde esta área. Si queremos llevar la marca a un nivel más alto, tenemos que ser multidisciplinarios y hablar de datos tanto cualitativos como cuantitativos; por eso es importante aportar desde diferentes miradas para generar conexiones importantes entre la marca y el consumidor. Aquí la creatividad y las habilidades blandas son fundamentales para abordar la sostenibilidad en la industria de la moda desde otras aristas más funcionales, diferenciales y hasta con valor agregado.

El diseño (tanto de la prenda como del empaque) es el pilar fundamental para conectar con el consumidor. Sin importar qué tan sostenible sea la prenda. Si no hay un contacto y una emoción generada entre la prenda y el comprador, no es posible hablar de transacciones efectivas. Por eso es importante entender que el diseño es la forma en la que podemos conectar y transmitir lo que es la marca, crear valor, ser escalable y mostrar cómo estamos innovando a través de un pensamiento global para el consumidor local. Tanto el diseño de la prenda como el empaque es la fuente más creíble, incluso más que la publicidad y los anuncios; este transmite diferentes tipos de información y en algunos casos es el primer punto de contacto que el consumidor tiene con la marca. Adicionalmente, si estás manejando una tienda online la manera en la que empaques tus productos influirá en la creación de experiencias sensoriales que van más allá del producto terminado y se convierte en un referente de recordación.

Según la Agencia Federal Alemana de Medio Ambiente “se estima que más del 80% de la carga ambiental de un producto o servicio se define en el momento de diseñar el producto”. El ecodiseño es una herramienta que nace por la preocupación del impacto del diseño en el medio ambiente, teniendo en cuenta las repercusiones desde la materia prima, el proceso productivo, el producto final y todas las variables que intervienen en el proceso de diseño y concepción.

El proceso de diseñar una colección y un empaque tienen desafíos comunes que son importantes tener en cuenta durante el proceso para evitar desaciertos. Por eso creamos una guía rápida de algunos puntos que debes tener en cuenta antes de empezar:

  • Establecer pautas claras de los atributos que se quiere reflejar tanto en la prenda como en el empaque. Uno de los desafíos más grandes que nos preguntamos es ¿cómo contribuye el empaque en la generación de valor en la marca?
  • La evaluación del ciclo de vida de envases y de la prenda aparece al final del proceso de innovación y diseño, lo que reduce las posibles intervenciones y aumenta los costos si es necesario cambiar algo; la evaluación de la prenda lleva una cantidad considerable de tiempo y esto hace que sea costoso y en ocasiones difícil de implementar. Por otro lado, la experiencia de la prenda se suele diseñar por separado y existen barreras culturales en el desarrollo de empaques y de prendas que pueden ser difíciles de romper.
  • Para definir y establecer pautas para cambiar el diseño y la producción de las empresas es importante tener personal que integre directrices o basarse en otros modelos; pero implementar esas mismas políticas puede ser un reto organizacional si el personal no está suficientemente capacitado en temas de sostenibilidad.

Te contaremos algunas estrategias para hacer frente a estos desafíos de diseño y qué alternativas están surgiendo en el mundo en temas de innovación y ecodiseño.

La primera es evaluar y aquí hay 3 fases que pueden ser muy útiles: la fase reactiva, la proactiva y la innovación. En la fase reactiva entramos a investigar todo lo relacionado con lo ambiental, certificaciones, reglamentos y documentación actualizada. En la fase proactiva investigamos todo lo que tenga que ver con el ciclo de vida del producto, reduciendo costos, impactos y abordamos temas como consumo de agua, energía y materiales. Teniendo todo esto evaluado podemos entrar a la fase de innovación que nos permite desarrollar e implementar modelos de mejora y nuevas formas de diseñar.


¿Cómo lograrlo?

Reunimos dos artículos importantes para responder esta pregunta, el primero sobre ecodiseño: 10 principios y 10 ejemplos, escrito por Marian Galindo y el otro titulado ecodiseño en el sector textil de Pailo Ghezzo.

  1. Selección y reducción de material: el primer paso es seleccionar el material con el que se va a trabajar. Lo ideal es elegir materiales renovables y biodegradables, evitando en lo posible el uso de químicos, insecticidas y fertilizantes en los cultivos durante el proceso de producción. El uso de un solo material simplifica el proceso productivo y el de reciclado. Por otro lado, usar cantidades optimizadas tanto de materiales como de energía presenta una ventaja para la protección de recursos y reducción de emisiones.
  2. Desmontaje y reciclaje: es pensar en la fase de desecho del producto y en cómo éste será desmontado. El «diseño para reciclar» y el «diseño para desmontaje» son dos estrategias interrelacionadas que se ponen en práctica habitualmente en el diseño de un producto, con el objetivo explícito de facilitar el reciclaje tanto de productos como de sus componentes y materiales al final de su vida útil. Para maximizar el reciclaje se recomienda usar: telas blancas, fibras naturales, fibras de buena calidad y fibras puras (sin mezcla).
  3. Durabilidad: entre mayor sea la vida útil de un producto, mejor será para el medio ambiente. En el sector textil y de la moda, esto es uno de los puntos más importantes para contrarrestar los efectos de obsolescencia creados por el fast fashion. Para este punto es importante evaluar los impactos de la prenda en su consumo y postconsumo para poder comunicar cómo se debe conservar correctamente. Algunos consejos para hacer que tus prendas duren más son:
  • Que los tamaños y dimensiones de las prendas se adapten a diferentes tipos de cuerpos.
  • Alta calidad en el tejido para que la apariencia sea buena y se adapte a diferentes situaciones sin que se dañe.
  • Mantener colores y estilos clásicos y atemporales.
  • Dar instrucciones de conservación al cliente.

4. Multifuncional, reutilización y reciclaje: la multifuncionalidad es que sin ninguna modificación drástica del producto, éste pueda ser usado en diferentes ocasiones evitando que se necesiten prendas complementarias porque una sola puede cubrir varias necesidades. La reutilización es que mediante algunas modificaciones pueda volver a ser utilizado y la parte de reciclaje se enfoca en el aprovechamiento de los materiales una vez finalizada su vida útil.

5. Reducción dimensional: compactar, reducir y limitar el consumo en temas de transporte; a mayor número de productos en un solo viaje, menor serán las emisiones de CO2.

6. La tecnología: Esta va a ser la mejor amiga de la innovación, pues ayuda a mejorar la eficiencia de productos trayendo soluciones creativas y vanguardistas.

7. Disminución de las emisiones: esto se basa en el diseño sistemático, que es la idea de crear nuevas formas de producción para vuelos ciclos industriales sean abiertos y estén relacionados entre sí; así como cambiar la perspectiva de cómo se va a diseñar a través de la implementación de técnicas que requieran menos cortes y a la vez menor generación de residuos. Una buena opción es el uso de patronaje zero waste y al optimización en el uso de materiales.

8. Eco-publicidad: introducir mensajes de manera directa en los productos desde el diseño, es la mejor forma de difundir la sostenibilidad de la marca.


Implementar el ecodiseño en tu marca, te permitirá reducir gastos, minimizar el uso de recursos, aprovechar de forma inteligente la materia prima y crear espacios de experiencia emocional y simbólica que conecte con tu consumidor. Otra forma de hacerlo, es a través de los 4 momentos de experiencia que nos ayudan a incorporar conceptos que podemos implementar a la hora de diseñar:

  • Navegación: este es el primer punto de contacto con el cliente, es la forma como se identifican tus productos, marca, categoría y principales atributos, técnicas y métodos.
  • Compra: aquí se engloba el proceso de evaluación de los elementos sensoriales que forman parte del empaque y las expectativas que generan sobre el producto. También se centra en cómo influir en la intención de compra. En el momento de uso/consumo, el packing pasa a formar parte de la experiencia y es por esto que también es importante tenerlo en cuenta.
  • Uso: se enfoca en la experiencia que el consumidor tiene cuando usa el producto, desde la apertura y manipulación, hasta su funcionalidad. Es importante tener en cuenta como el empaque preserva el producto, el esfuerzo que requiere abrirlo, los materiales que se usan y las capas que se usan al desempacar. De igual forma, se debe tener en cuenta que la prenda sea cómoda, cumpla su funcionalidad y su ciclo de vida esté claro desde la concepción del diseño.
  • Descartar/ desconectar: una vez el consumidor haya usado el producto querrá desconectarse de él o del empaque y éste, lastimosamente es el momento más olvidado de todas las marcas. El impacto ambiental que tienen los productos antes, durante y después de su fase de uso es una responsabilidad de las empresas y se ha vuelto una ventaja competitiva, por lo que es importante tener una estrategia para diseñar artículos fáciles de desechar, sistemas de devolución y materiales que ayuden al medio ambiente. Esta faceta influye en el consumo a futuro y fideliza la conexión del cliente.

Como hablamos al principio del artículo, tanto las habilidades técnicas como las blandas son importantes para implementar este tipo de estrategias; estas pautas te ayudarán a definir una ruta para empezar tu camino desde el lado técnico. Sin embargo, el lado creativo no siempre tiene un único camino y es un poco más flexible, por lo que el eco-diseño no tiene un camino único, sino varias estrategias que te facilitarán este proceso.