Imagen de la Marca Vetta

La industria de la moda siempre se encuentra en constante evolución. Satisfacer las necesidades de los clientes no es tarea fácil y requiere el desarrollo constante de nuevas estrategias para mantener el engagement. Una de las estrategias en auge desde hace varios años son las colecciones cápsulas, sin embargo, si realizamos un paneo de dichas colecciones, podemos observar que cada marca tiene su propia versión. Entonces nos preguntamos, realmente ¿qué son las colecciones cápsula?.

El primer uso del término cápsula dentro de la moda fue con el capsule wardrobe o guardarropa cápsula, creado por Susie Faux en 1970. Faux, asesora de imagen y fundadora de la tienda Wardrode en Londres, desarrollaba guardarropas cápsula para sus clientas, argumentando que esta técnica consistía en “una colección de pocas piezas esenciales de ropa que no pasan de moda como faldas, pantalones y abrigos, los cuales pueden ser combinados con piezas de temporada”.

En los años 80 se popularizó este término y según Business of Fashion (BOF), el crédito lo tiene la diseñadora Donna Karan quien fue la pionera en la creación de dichas colecciones dentro de su marca homónima. La idea fue presentar las prendas más icónicas y representativas de la colección para crear guardarropas cápsulas con el objetivo de que cada prenda que hiciera parte fuera intercambiable.

Ahora, ¿cuál es la definición oficial de una colección cápsula? Según el diccionario de BOF, este tipo de colecciones son “esencialmente la versión condensada de la visión del diseñador, una edición limitada que trasciende temporadas y tendencias al ser funcional – (léase comercial). A menudo, se enfocan en la construcción y entrega de prendas clave, sin el estilismo y teatralidad de un show.”

Ahora, si una colección cápsula puede ser considerada una edición limitada, ¿cuál es la diferencia entre ambas? En términos generales, una edición limitada es una estrategia comercial donde se vende un número determinado de artículos hasta acabar existencia, sin la intención de volver a ser producidos. Los productos ofrecidos tienen un valor de exclusividad y prestigio por ser diseños únicos con una inspiración especial. En muchos casos, los producto de una edición limitada son artículos icónicos de una marca rediseñados desde un nuevo ojo o producto de una colaboración. Como vemos, hay muchas características entre colección cápsula y edición limitada que se solapan. Pero la diferencia radica en las cantidades ofrecidas y la exclusividad, una edición limitada tiene siempre un número limitado de artículos con un valor alto para el cliente, la colección cápsula no debe seguir este parámetro, aunque puede hacerlo en la práctica.

Personalmente, las primeras colecciones cápsula que conocí fueron las creadas por H&M. Recuerdo que mi hermano le regaló una bufanda gris a mi mamá de la colección creada en colaboración con Madonna en el 2007. Admito que desde ese momento, quedé enganchada con las colecciones cápsula. Para mí, tenían un valor extra al ser de edición limitada. Con una prenda cápsula me sentía única.

Es interesante destacar que con las colecciones cápsula de H&M, se introdujo una nueva característica a la definición oficial, el uso de colaboradores externos. Con el gigante del fast fashion han colaborado celebridades como Madonna hasta marcas icónicas de lujo como Balmain, Versace y Stella McCartney. Incluso la diseñadora colombiana Johanna Ortiz, realizó una de las últimas colaboraciones con el grupo sueco lanzada a principios de este año. El objetivo de este tipo de colecciones era por otro lado, empezar a integrar el lujo rápido y accesible como una nueva forma de democratizar la industria.

Las marcas de lujo tampoco se han creado atrás respecto al uso de colecciones cápsula. Podemos destacar el caso de Louis Vuitton en colaboración con artistas como el ilustrador Takashi Murakami, la marca de street style Supreme y recientemente, con Grace Coddington, antigua directora creativa de la revista Vogue. La casa francesa ha buscado reinterpretar sus productos más icónicos y ofrecerlos como ediciones limitadas para sus clientes, creando nuevas dinámicas de producción y consumo en el mercado.

El uso de colecciones cápsula se ha popularizado con el paso del tiempo, logrando que el rango de posibilidades sean infinitas. Según The Fashion Retailer, desde el punto de vista de las marcas, dichas colecciones ayudan a incrementar su posicionamiento y romper un poco con la rigidez de las temporadas. Sin dejar de mencionar, que representan dinero fácil ya que usualmente las ganancias suelen ser bastante altas. Por otro lado, los productos de edición limitada generan en el radar del consumidor un valor extra, asociado con la idea de lujo que se enfoca en la idea de exclusividad en medio de la masividad propia de la moda y logra atraer a cientos de consumidores que quieren destacarse en medio de la masificación del sistema.quienes se sienten atraídos por los nuevos diseños. Al parecer no soy la única que ha sido víctima del encanto de las colecciones cápsula.

Foto de la marca Acne Studios

La influencia de las colecciones cápsula también se ve presente en la moda sostenible. En los últimos años, hemos observado el lanzamiento de estas colecciones bajo el nombre de “sostenibles” y “eco-friendly”. Según Rachel Cernansky, en su artículo en Vogue Business, las colecciones en muchos casos son utilizadas como un primer acercamiento a prácticas sostenibles y como estrategias para probar el impacto real dentro de las marcas. Las colecciones cápsula acreditadas y validadas como sostenibles pueden ser el comienzo de la transformación de dichas empresas y de sus cadenas de suministros hacia un modelo de negocio circular y verde. Cernansky también asegura también asegura que detractores de dichas colecciones denominadas sostenibles, aseguran que este tipo de alternativas no representan un esfuerzo real por parte de las empresas y que su impacto real como práctica sostenible deja mucho que desear.

Por ende, si lo asumimos desde el lado del marketing, este tipo de propuestas pueden desencadenar otras formas de greenwashing y hasta socialwashing y es importante entender que las colecciones cápsulas no determinan la sostenibilidad parcial de una empresa y que esos valores conscientes de los que hablan, solo están anclados a una propuesta que termina siendo el 1% de las acciones totales de la marca, como en el caso de H&M y su línea conscious.

Hablemos de la marca Vetta, la cual une las dos definiciones que hablamos anteriormente, colección cápsula y guardarropa cápsula. Su modelo de negocio, según su sitio web, consiste en diseñar pequeñas colecciones sostenibles con máximo 5 prendas versátiles que pueden ser utilizadas de diversas maneras. La idea es combinar las prendas de la colección para crear diferentes looks y armar el guardarropa del mes. Las prendas son realizadas en talleres con condiciones seguras para sus trabajadores quienes a su vez ganan salarios justos. Los textiles utilizados en la manufactura de sus prendas están certificados y también se reutilizan tejidos descartados. Vetta es conocida como una de las marcas comprometidas con un modelo de negocio responsable con el planeta y las personas.

Otro ejemplo interesante es Adolfo Domínguez, quien recientemente lanzó su colección Limited Edition, la cual utiliza lino europeo cultivado con poca agua y sin pesticidas y con la aplicación de patronaje zero waste lograron reducir el desperdicio a cero. Según explican, la razón de dicha colección “no es cuestión de economía, sino de ética”.

Recientemente en Colombia, el grupo Éxito con su marca saludable Taeq, lanzó una colección cápsula en colaboración con el diseñador Esteban Cortázar. En el sitio web del proyecto se lee que su objetivo es “buscar celebrar el bienestar y la vida en equilibrio” y su propuesta “representa un estilo de vida anclado en los mismos valores que Esteban fomenta tanto en su propia marca como en su vida personal: la inclusión, la amabilidad, la tolerancia, la diversidad y la sostenibilidad”. Sin embargo, si buscamos información sobre cuáles son las prácticas sostenibles que fueron adoptadas en el proyecto, no hay información. Al leer las etiquetas de composición de las telas, la mayoría de las prendas están hechas con tejidos 100% poliéster virgen y no se hace claridad sobre la inclusión de procesos de reciclaje textil o algún tipo de buenas prácticas en el uso de materiales.

Según el reporte del Massachusetts Institute of Technology (MIT) Sustainable Apparel Materials, el poliéster, aunque no utiliza tanta agua como el algodón, es una de las fibras que más contribuye con la huella de carbono del planeta, el consumo energético y la liberación de microesferas de plástico que terminan alterando los océanos.

El lavado verde está muy presente y aunque cada día surgen nuevas colecciones y marcas con etiquetas sostenibles, se necesitan procesos rigurosos y transparentes para conocer cómo se está haciendo realmente. Reyes Tirado, investigadora del Laboratorio de Greenpeace Internacional de la Universidad de Exeter en Reino Unido, habló con el diario El País de España y afirmó que este tipo de colecciones amparadas en la sostenibilidad “en el fondo son todo un engaño, un lavado verde e insostenible; es un laberinto de confusión utilizado por empresas para engañar a las personas”. Para Tirado, lo importante es que las empresas busquen cambiar su sistema y enfoquen sus esfuerzos en reducir.

Personalmente, aunque ya no soy tan fan de las colecciones cápsula como antes, considero que son una estrategia increíble, en especial para las marcas que comienzan a implementar prácticas sostenibles, sin olvidar que deben tener un impacto real y deben estar pensadas no sólo para el presente inmediato, sino como pasos concretos hacia un modelo de negocio circular y sostenible a largo plazo.