“Los aspectos inmateriales de la moda serán más celebrados

a medida que las materias primas escasean. Los componentes materiales

de la moda serán tratados con mayor reverencia y

respeto por la misma razón "

Kate Fletcher y Lynda Grose


En medio de cambiar las formas de diseñar en la industria de la moda, volvemos a escuchar de la moda cero desperdicio. Este término tiene múltiples interpretaciones potenciales, sin embargo, lo importante es resaltar un objetivo común como industria y comunidad global que debe ser la creación de prendas sin generar residuos o lograr que éstos sean mínimos y se tenga una opción ética y responsable en términos ambientales para su tratamiento.

Para no irnos tan lejos, en Bogotá, a diario se generan 318 toneladas de residuos textiles. La gran mayoría de estos desperdicios son responsabilidad de la fabricación, que se limita a la forma en la que se está diseñando y cortando. En el diseño predominante se desperdician aproximadamente 15% de la tela utilizada en el diseño y confección y al final, el costo de una prenda no es más que la suma de varias partes y generalmente las dos fuentes más importantes son la tela y la persona que confecciona, por lo tanto, hay un interés económico para poder confeccionar cada prenda con la menor cantidad de tejido sin comprometer la estética y el ajuste de la prenda. Lamentablemente, los sistemas económicos que sustentan el diseño y fabricación de moda tiene pocos incentivos para preocuparse por este despilfarro.


¿Cómo existen tantos residuos? ¿Qué se puede hacer al respecto ?


En la industria textil, los residuos se clasifican en los textiles de pre-consumo que se crean durante la fabricación de fibra, hilo, tejido y prenda y los residuos post-consumo que son creados por los consumidores una vez desechan la prenda.

En este artículo quisimos basarnos en la fase de pre consumo, específicamente en los recortes de la tela durante la fabricación de ropa y enfocarnos en reducir los residuos desde el diseño de la prenda, buscando nuevas oportunidades para implementar cambios desde el diseño de modas y el ejemplo de una marca que está implementando esto, dándonos un punto de vista nuevo para esta alternativa de diseño y que tan deseable puede llegar a ser dentro de la moda contemporánea.

En varias culturas a lo largo de los años se ha venido usando patronajes pensados y diseñados para no desperdiciar tela. Prendas como los kimonos, el sari o chitón en Asia, hasta diseñadores de Alta Costura en Francia. En su momento, este diseño era el más utilizado por la escasez de materiales, sin embargo a pesar de las limitaciones cuantificadas impuestas al diseño en ese momento, con respecto a la cantidad de tela, número de botones, número de pliegues y muchas otras características en una prenda, el resultado era diferente y hermoso. Más allá de proponer un límite en el uso de recursos, estos casos históricos de escasez muestran que la creatividad no ha sido un limitante y no tiene por que serlo ahora, siempre y cuando el diseñador acepte que necesita una nueva percepción de la práctica del diseño y nuevas formas de construirlo.

El patronaje zero waste es un sistema de construcción de patrones, cortes y confección diseñados para que no haya desperdicio de tela, conociendo el espacio en el que se trabaja, la silueta que se quiere lograr y la armonía de la prenda, por lo que las posibilidades son infinitas y pueden conducir a formas de corte nunca antes vistas. Este tipo de patronaje evita los desperdicios de materia prima y genera un aprovechamiento de todo el textil a través de la creatividad, la funcionalidad y el valor estético, diseñando patrones que se entrelazan como un rompecabezas. Estas prendas crean vínculos emocionales entre la persona detrás de la prenda, la prenda final y el consumidor, ya que detrás de ella hay un largo trabajo de reflexión, experimentación, paciencia y dedicación.


Aunque todo esto suena “ideal” en la teoría, ¿cómo logramos llegar a la práctica?

Kate Fletcher, se ha vuelto pionera en moda sostenible y habla de la necesidad del cambio de paradigma dentro de la industria productiva y los consumidores, en el que es necesario prestarle atención al desperdicio de tejidos y replantear la forma en la que estamos diseñando, el cambio de estética que apunta a lo que venimos percibiendo como belleza en moda y cómo podemos gestar nuevas conversaciones que enlacen el diseño, los materiales y las estéticas diferentes para transformar la industria. Es hora de reconsiderar los problemas del diseño de moda que estamos viviendo y aunque sean complejos y desafiantes, es claro que repensar estos conceptos y formas tradicionales de hacer, puede abrir espacios para nuevas maneras de crear y generar valor compartido.

Hablamos con Ana López creadora de la marca colombiana Miluskä, quien utiliza el patronaje zero waste en prendas multifuncionales hechas a partir de fibras naturales y otros materiales, para que nos cuente un poco más sobre este tipo de patronaje y cómo puede ser llevado a la práctica.


1. ¿Qué es el patronaje cero residuo y cómo funciona realmente?

Ana López: el zero waste pattern o patronaje cero residuo es una herramienta para lograr crear prendas sin generar basura a la hora de cortar las siluetas que posteriormente se convertirán en prendas.

Aquí es super importante tener 2 cosas en cuenta: se puede lograr este patronaje utilizando toda la tela en función de la prenda o se puede lograr empleando los cortes sobrantes para realizar otra prenda diferente; el objetivo al final es el mismo: no generar ningún tipo de retazo que vaya a la basura.

Lograrlo no es tarea fácil, cuando hablamos de este tipo de patrones, estamos hablando entre otras cosas de cambiar los conceptos tradicionales de diseño donde funcionan muy bien las siluetas, las tallas, las curvas, los boleros y otras propuestas comunes en la industria. Con el patronaje cero residuo nos enfocamos en prendas sin silueta e incluso sin talla, en lograr composiciones estéticas pero desde otra mirada que permita resaltar el cuerpo desde ángulos diferentes a los convencionales; aquí no nos interesa marcar la cintura a través de una curva, preferimos crear un escote en la espalda por ejemplo.

Las figuras geométricas como los cuadrados y rectángulos son una buena forma de aterrizar los conceptos detrás de esta propuesta.


2. ¿Cuales son los beneficios y los desafíos de trabajar con este tipo de patronaje?

Ana López: hay varias cosas por explorar aquí. Si lo vemos desde los beneficios, el lograr reducir la basura pre consumo a CERO es una apuesta maravillosa y un tema muy interesante tanto para la marca como para el planeta. Miren esto, aprovechar el material desde cualquiera de las dos formas descritas anteriormente se traduce en un ahorro económico grandísimo, aprovechamiento de recursos, reducción en los gastos y un aumento positivo en la rentabilidad.

Ahora, uno de los grandes problemas en la industria de la moda es el tema de los textiles que terminan en los vertederos o son incinerados, ambas opciones son catastróficas para el medio ambiente, por eso tener la opción de que tu marca logre ser cero basura textil gracias al patronaje, definitivamente es una gran apuesta.

En temas de desafíos hay muchos, es necesario reconceptualizar el diseño desde otras formas diferentes a las tradicionales, para empezar a proponer nuevas formas de construcción, nuevas siluetas que rompan con los estereotipos socio culturales y otras formas de generar estéticas interesantes.

Aquí la creatividad juega un papel muy importante y desde Miluskä hemos logrado apostarle a las dos propuestas: tenemos prendas donde empleamos toda la tela para sacar una prenda y otras donde lo que se considera el residuo de una pieza, termina siendo la materia prima de otra. En otras palabras, aprovechamos al máximo los materiales, nos retamos creativamente, cuidamos el planeta y reducimos los gastos y el uso de recursos. Es perfecto.


3. ¿Cuáles son las mayores limitaciones a la hora de implementarlo?

Ana López: entender que en algunos casos se debe romper el molde de las tendencias y lo que “quiere la gente” para poder proponerles algo distinto y en otros casos, se debe jugar con los diseños tradicionales, conversarlos y apostar por complementos mínimos que pueden hacer que la prenda luzca diferente y no se genere basura.

Este tipo de patrones no son para cualquier marca, porque requiere tiempo, mucho ensayo y a veces mucho error, creatividad, constancia y tecnología; cuando no se tiene ésta última, hay que jugar con la visión en 3d, es decir, lo haces y lo pruebas y en el camino vas organizando y te diviertes o se vuelve un fracaso. Es un reto.

Por ejemplo, para lograr boleros de forma tradicional se necesita mucha tela y se desperdicia mucha más, debido al corte en sesgo, yo propongo cortar una tira recta y hacer pliegues que den esa forma. No quedan iguales claramente, pero es otra forma de apostarle a la tendencia reduciendo el uso de materiales y sus desperdicios


4. ¿Cuáles son los materiales más recomendados para trabajar este tipo de patronaje?

Ana López: para trabajar patronaje cero residuo cualquier material funciona, lo imprescindible aquí es la creatividad; pero para trabajar este patronaje en prendas multifuncionales es otra cosa. Aquí es importante pensar en textiles livianos, con un gramaje delgado y que se adecuen a las formas del cuerpo, que tengan caída y permitan realizar movimientos.

Desde la marca hemos hecho apuestas en mezcla de lino algodón y también en rayón, cada material sirve para un diseño diferente y nos hemos dado cuenta que todo depende del tipo de pieza que queremos crear.

Por ejemplo, tenemos un pantalón que tiene 12 usos diferentes y uno más, tiene patronaje cero residuo y es multifuncional y aunque lo trabajamos en ambos materiales, funciona mejor en rayón por el tipo de material y por las necesidades de transformación de la prenda.

Por otro lado tenemos una blusa con 4 formas de uso y el lino algodón funciona perfecto para lo que queremos lograr.

Pantalón multifuncional y con patronaje cero residuo de la marca Miluskä

5. ¿Cómo crees que esta técnica puede adaptarse a la moda contemporánea?

Ana López: nosotros no queremos que la marca se adapte a las tendencias, es más, jamás vemos qué está ocurriendo en el mercado porque personalmente considero que las tendencias y las tallas son la razón principal por las cuales la gente deja de usar las cosas. Así que nos centramos en prendas que brindan una funcionalidad clara, que sean estéticamente hermosas, que se adapten al cuerpo y que si las vemos ahora o en 5 años, sigan siendo fabulosas.

Claramente hay que tener unas guidelines para diseñar de forma presente en el tiempo y contexto en el que estamos, pero hay una diferencia entre diseñar según tendencias y diseñar para la vida, nosotros nos situamos en la segunda idea y nos ha ido muy bien.


Es necesario y urgente que empecemos a replantearnos la forma en la que estamos diseñando e innovemos desde este primer paso que es tan importante para la transformación hacia un futuro más sostenible en la industria de la moda. En próximos artículos te hablaremos más a fondo de otro tipo de propuestas como el diseño inteligente y el Ecodiseño como herramienta de transformación y si quieres profundizar más en este tema no te pierdas nuestra masterclass: ¿Cómo diseñar la sostenibilidad?


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