La pieza más icónica y democrática de la moda, es a su vez, una de las más contaminantes en su proceso de producción.


Los tejidos con base de algodón son muy utilizados en la industria de la moda y el denim, utilizado en la producción de jeans es uno de ellos. En su mayoría se compone de algodón excepto en algunos casos donde se mezcla con elastano para dar elasticidad y permitir que los skinny jeans por ejemplo, hagan parte del mercado. Se estima que el valor total del mercado de jeans a nivel global es de aproximadamente 110 mil millones de dólares americanos y que en promedio, un consumidor compra 4 pares de jeans al año; sólo en la provincia China de Xintang, son producidos 300 millones de jeans anualmente. Lamentablemente, el impacto ambiental y social producido por esta prenda, está en números rojos.

Entender estos impactos, requiere que miremos las distintas fases de la cadena de suministro que hacen parte de la producción de esta prenda, desde el material hasta los acabados, cada uno de ellos más diverso y fashionista. El algodón es un cultivo que requiere gran cantidad de agua, por ejemplo, sólo para producir 1 kg. de esta fibra se utilizan aproximadamente 20.000 litros de agua. Increíblemente, esa cantidad de algodón rinde sólo para producir una camiseta y un par de jeans, además los pesticidas y químicos sintéticos utilizados para el teñido también terminan contaminando nuestras fuentes hídricas naturales. Un estudio realizado por Levi Strauss & Co. determinó que para producir un par de jeans de su marca se requieren 3.781 litros de agua aproximadamente.

El algodón convencional también es uno de los cultivos con mayor dependencia química, ya que emplea el 16% de todos los insecticidas utilizados para la producción mundial de alimentos y fibras. Dichos pesticidas son altamente tóxicos y crean un ambiente dañino para los trabajadores que cultivan algodón. Entre el 1 y el 3% de los agricultores sufren de envenenamiento por causa de los pesticidas y de ellos, al menos 1 millón requieren hospitalización. Adicionalmente, los pesticidas contaminan suelos y sistemas de agua, amenazando los cultivos de comida y la salud de todos los seres vivos. En Asia, el 70% de los ríos y lagos se contaminan con los 2.5 mil millones de galones de aguas residuales provenientes de la industria textil, afectando las localidades adyacentes que dependen de dichas fuentes de agua y que de forma cotidiana, la emplean para cocer alimentos, bañarse e hidratarse.

El impacto negativo sobre los trabajadores y las comunidades contiguas a los centros de producción de jeans es un gran problema en la industria. Los trabajadores especializados en jeans frecuentemente reciben poca protección contra los químicos, metales, cloros y agentes oxidantes que se utilizan en los procesos de teñido y acabados. El pigmento azul que usualmente viene en polvo, también representa un alto riesgo para los trabajadores, muchos de ellos manifiestan problemas de salud considerables que incluyen enfermedades respiratorias, problemas de audición, cáncer de piel y daño cerebral.

Los tratamientos químicos que se aplican para darles diferentes estilos y acabados al jean requieren el uso de químicos altamente perjudiciales para la salud humana y del medio ambiente. En algunos casos, los colorantes denominados “azoicos”, muy importantes y frecuentemente utilizados en la industria, pueden liberar aminas aromáticas (AA) que pueden ser absorbidas por vía dérmica. Se ha comprobado que ciertos tipos de AA tienen propiedades genotóxicas y/o cancerígenas razón por la que algunos están prohibidos en la Unión Europea. Como en el caso de los pesticidas, los trabajadores encargados de estos procesos son los primeros en resultar afectados.

Foto tomada del artículo Are Denim Jeans Sustainable Clothing, escrito por Christopher Koulouris, para la página Scallywag and Vagabond


Los jeans rotos, tan populares a nivel mundial, son realizados a través de un proceso altamente controversial llamado “sandblasting” o arenado abrasivo. Como sugiere el nombre, los jeans literalmente son bañados con arena para suavizar la tela y desgastarlos. El proceso plantea importantes riesgos para la salud de los trabajadores, ya que las partículas finas de polvo pueden alojarse en los pulmones. A partir de estas consecuencias, se generaron otras formas de crear un aspecto envejecido, como el lavado a piedra y el lijado, que a mediano plazo también se convirtieron en procesos con consecuencias mortales para los trabajadores, ya que muchos no cuentan con la protección apropiada para evitar respirar las partículas tóxicas que se liberan en estos procesos.

Recientemente se ha observado el uso de láser en procesos de acabado de jean como una solución menos tóxica. Estos sistemas inicialmente eran engorrosos, difíciles de operar y mantener, pero los avances tecnológicos, han logrado que cada vez sean más fáciles a nivel de operaciones y de uso. En el proceso de envejecimiento por láser, una computadora dirige el rayo al lugar específico de la prenda descomponiendo el tinte y el material se desvanece solo donde el rayo impacta en la tela. Generalmente se utilizan dos tipos de láser: a base de sólidos y a base de gas. Según un estudio realizado por Rajkishore Nayak and Rajiv Padhye llamado “El uso del láser en la fabricación de prendas: una descripción general” de la Escuela de Moda y Textiles del Instituto Real de Tecnología de Melbourne (RMIT University), el método de envejecimiento por láser es más respetuoso con el medio ambiente en comparación con el lavado con ácido o el arenado abrasivo. En el caso de los trabajadores, los riesgos en el uso del láser se asocian a posibles quemaduras en los ojos y la piel, así como posible riesgo de electrocución, sin embargo, si se tiene el equipo adecuado, estos riesgos podrían evitarse por completo. En el proceso también hay una evaporación de sustancias que puede ser tóxica si llega a ser inhalada por los trabajadores y aunque su efecto es menor, comparado con otros procesos, el utilizar cámaras cerradas, ha logrado que las personas responsables de esta parte productiva, no entren en contacto con ningún tipo de toxinas.

En un análisis realizado en el 2015, Levi 's descubrió que el 23% del uso del agua y el 37% del impacto climático generado por un par de jeans, se da durante su vida útil, en el proceso de lavado y secado. Como consecuencia, surgió el debate sobre la frecuencia de lavado que necesitan los jeans y aunque hay muchas teorías al respecto, la opinión general es que no deben ser lavados después de cada uso, al contrario, pueden ser utilizados sin problema mientras no tengan alguna mancha. Al momento de lavarlos, se debe utilizar agua fría y secarlos al aire libre evitando el uso de secadoras. Actualmente existen alternativas para lavado en seco y la marca Day2, ha sido pionera en la creación del spray en seco para ropa y con su eslogan “It’s laundry, just not as you know it” (es lavandería, sólo no como la conoces) ofrece un spray que usa sólo un 0.02% de agua en su proceso de lavado.


“Mucha información sobre los procesos dañinos de la industria de la moda están surgiendo para el conocimiento público y desde hace un par de años hemos empezado a observar el surgimiento de nuevas marcas con enfoques éticos y sostenibles, que de la mano de la innovación están buscando cambiar la realidad”. Endrina Aponte


Diversos actores de la industria consideran que el problema es una falla de diseño. Por muchos años el enfoque ha sido crear una prenda estéticamente atractiva que llame la atención del consumidor, sin pensar en su composición y desecho. Las innovaciones que están surgiendo actualmente se enfocan en gran medida en diseñar y lograr crear una prenda que no sólo sea realizada de manera sostenible sino que sus componentes puedan ser recuperados o reutilizados cuando termine su ciclo de uso, pensando en cada paso de la cadena de producción.

Levi 's, pionera en muchos procesos sostenibles en la industria del jean, comenzó a rastrear el uso de recursos y el desperdicio en su producción desde hace décadas. “En 1995, fuimos la primera empresa de indumentaria en establecer estrictos estándares de calidad del agua para los proveedores”, explica Paul Dillinger, director de innovación global de productos de Levi 's. En 2011, lanzaron WaterLess, una línea con más de 20 técnicas de producción para conservar el agua. Posteriormente, en 2014, Levi 's descubrió cómo utilizar agua 100% reciclada en distintas partes de su producción, logrando un ahorro de más de 3 mil millones de litros de agua. Adicional a esto, en los últimos años, la marca ha mostrado especial interés en la fibra de cáñamo por sus propiedades antibacterianas, sus beneficios ambientales y el ahorro de energía que se logra al mezclarla con otras fibras como el algodón. Inicialmente, los productos hechos con dicha fibra terminaban con una textura gruesa, rugosa y menos cómoda que el algodón, pero a través de la innovación se logró crear un par de jeans de cáñamo que utiliza 821 litros menos de agua dulce que los modelos tradicionales.


"Si un líder de la industria como Levi's está lidiando con eso, entonces creo que es posible un cambio sistémico a largo plazo" - Timo Rissanen, profesor asistente de diseño de moda y sostenibilidad en Parsons y co-autor de dos libros sobre moda y sostenibilidad.


La marca Wrangler, logró llamar la atención en el mundo del jeans, con la presentación de su colección Icon de Wrangler, que está hecha con un 20% de jeans reciclados. Sean Gormley, director creativo de la marca, afirmó que están descubriendo que tanto los vendedores como los consumidores quieren tener productos más sostenibles y están trabajando por conseguirlo. Con un modelo más circular, está la marca holandesa Mud Jeans quienes ofrecen el servicio de alquiler desde el año 2013. Luego que los jeans son usados y descartados, la marca se enfoca en reciclarlos y transformarlos en un nuevo par de jeans a través de la tecnología de Jeanologia, empresa española líder en la innovación de jeans sostenibles.

Jeanologia, compañía liderada por Enrique Silla, está trabajando en cambiar la realidad del jeans. Con 26 años de experiencia, la compañía ha puesto sus esfuerzos en desarrollar métodos de producción que logran reducir el uso de agua en un 90% y su estimación es que actualmente, al menos un 35% de la producción mundial de jeans, localizada en su mayoría en países como Bangladesh, Pakistán, Turquía y Vietnam, se realiza utilizando alguna de sus máquinas.

Imagen: Mud Jeans Circular Model


Su compromiso con el medio ambiente los ha llevado a formar parte de iniciativas internacionales que comparten el objetivo de tener una industria textil más sostenible. Jeanologia es parte de la Sustainable Apparel Coalition y miembro del Partnership for Cleaner Textile en Bangladesh. El objetivo principal de la empresa es lograr la desintoxicación total de la industria del jean para el año 2025. Entre las acciones concretas para lograrlo crearon el Software EIM (Environmental Impact Measuring) utilizado para medir el impacto medioambiental de los procesos de la prenda de jean en términos de agua, químicos y energía, así como el impacto en la salud de los trabajadores. Este software está disponible para cualquier actor de la industria y representa una herramienta valiosa para trabajar temas como la trazabilidad y los retornos sostenibles.

Y aunque Jeanologia ha colaborado en la reducción del uso del agua en los procesos asociados al jean, aún hay mucho trabajo por hacer. Según la fundación Ellen MacArthur, en 2017 la industria textil fue responsable del uso de al menos 93 mil millones de metros cúbicos de agua contribuyendo a problemas relacionados con la escasez de agua potable en zonas de riesgo y alto estrés hídrico.

La tecnología de punta y los costos bajos son el nuevo enfoque. Una de las estrategias que quiere implementar Silla es reubicar los centros de producción a pequeñas ciudades en Europa, Estados Unidos y Brasil. De esta forma “en lugar de producir en Asia lo que cree que venderá en seis meses", dice "se produce hoy lo que la gente querrá mañana". Evitando que una prenda tenga que ser enviada desde un continente a otro y reduciendo en gran medida el impacto negativo que tiene el transporte sobre nuestro planeta.


Otra historia interesante es la de la cadena de ropa C&A primera en recibir el nivel Oro en su certificado Cradle to Cradle (C2C) por sus jeans elaborados con procesos circulares, sostenibles, éticos y ecológicos. Dicho certificado ofrece a las marcas un puntaje que se basa en el nivel de compromiso con la economía circular. El nivel Oro otorgado a C&A se basa en el cumplimiento de diferentes objetivos en cinco áreas, desde el uso de químicos en los materiales hasta la equidad social en sus operaciones productivas. A su vez, deben ser productos diseñados para que sean reciclados o regresados a la naturaleza de manera segura, parte fundamental de la economía circular.

"Todos los componentes se han optimizado con éxito para garantizar que solo se utilicen buenos materiales". Jeffrey Hogue – C&A Global Chief Sustainability Officer

Durante todo el proceso de creación de los jeans, C&A en colaboración con Fashion for Good, han documentado y publicado la “receta” para la producción de jeans sostenibles, con el objetivo de incentivar e inspirar a otras marcas a seguir el ejemplo, demostrando transparencia en sus procesos y siendo modelo a seguir para la industria.


"Para lograr un impacto real, la educación, la colaboración, la adaptación, el escalado y la aceleración son imperativas". Sofie Schop, G-Star’s Sustainability Director.

Sofie Schop, director de sostenibilidad de G-Star’s, afirma que es importante las colaboraciones abiertas en la industria, entre los productores, las marcas y las instituciones para realmente lograr un cambio en el sector. Las colaboraciones son de gran importancia porque son fuentes de innovación y las inversiones no se deben limitar a la producción del tejido sino que se debe expandir a lo largo de la cadena de producción. Hay que adoptar la mentalidad de “menos es más”, por eso, decidieron enfocarse como marca, en el desarrollo de un método efectivo con el objetivo de “cerrar el ciclo” en los procesos de diseño del jean y evitar los desechos. G-Star también cuenta con el certificado Cradle to Cradle otorgado gracias a su colaboración con Saitex, desarrollando un proceso de lavado donde el 98% del agua utilizada es reciclada o reutilizada y el 2% restante se evapora durante el procedimiento. Un detalle interesante que tiene los jeans elaborados por la marca y del cual se habla poco, son los accesorios que componen la prenda: 98% de los ribetes y cremalleras utilizadas provienen de jeans reciclados y los que no, son acabados con tecnología ecológica que evita el uso de la galvanoplastia.

Water < Less por la marca Levi’s


La marca Neophyte se ha enfocado en buscar métodos innovadores como el uso de tintes de azufre líquido en lugar de añil y láser infrarrojo computarizado para obtener un acabado “usado” y el uso de productos químicos basados en enzimas y procesos de ozono seco, que evitan el uso excesivo de cloro y agua. Pero la realidad es que un par de jeans de denim 100% sostenible sigue siendo más una fantasía que una realidad. Como todos los procesos sostenibles es imposible tener cero impacto.


“Creo que debemos, ante todo, ser conscientes de la escala de impacto que tenemos y la proporción de cada producción que hacemos ". Forbidden Denimeries’ Founder and Creative Director, Mikael Vilchez


Mikael Vilchez, Fundador y Director Creativo de Forbidden Denimeries destaca que es importante enfocarse en el impacto a largo plazo y convertirse rápidamente en “ASAP” (As Sustainable as Possible), para apostarle a la sostenibilidad y circularidad en la industria. Vilchez opina que, por ejemplo, un jean lavado con piedra producido en Italia con la mejor calidad, probablemente va a estar en el armario del cliente por unos 10 años, apostándole a la durabilidad y exclusividad de las prendas en las manos del consumidor. Por otro lado, un jean producido en un país con mano de obra de bajo costo que fue reproducido unas 5000 veces, será utilizado por el cliente quizás por un período de tan solo 6 meses. No solo hay que tener en cuenta los procesos, sino la longevidad y el uso responsable del producto terminado, allí se genera un gran impacto.

Podemos concluir que el presente del icónico jeans no es realmente ético o sostenible pero está empezando a serlo. Muchas marcas han comenzado a responsabilizarse de los problemas causados en la producción del jean y han tomando acciones concretas para reducir el impacto negativo. El futuro de la prenda parece tener espíritu verde para el beneficio de todos los seres humanos y de nuestro planeta.

Y si quieres conocer más sobre la realidad del impacto y consecuencias de la producción del jeans, les recomendamos ver el documental “The River Blue: Can Fashion Save The Planet?”“The River Blue: Can Fashion Save The Planet?”, donde exponen los riesgos tanto para el medio ambiente como para todos los seres humanos. ¡Está buenísimo!