HONGOS Y MICELIO: REVOLUCIONANDO LA INDUSTRIA DEL CUERO

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Las  prácticas sostenibles en la industria de la moda han llegado para cambiar cada parte de la cadena de valor, desde el cultivo de insumos y materiales hasta el cómo se va a desechar la prenda de vestir. En los últimos años hemos observado innovaciones importantes en el campo de los materiales y sus procesos, que a través de la investigación y el desarrollo tecnológico, han logrado trabajar con materiales antes inexplorados, centrando esfuerzos en el uso de recursos que permitan mitigar los efectos del cambio climático, reducir los niveles de basura que se registran en la actualidad, evitar la crueldad animal y cambiar el enfoque para apostarle a la biodegradabilidad de lo que usamos…

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Las  prácticas sostenibles en la industria de la moda han llegado para cambiar cada parte de la cadena de valor, desde el cultivo de insumos y materiales hasta el cómo se va a desechar la prenda de vestir. En los últimos años hemos observado innovaciones importantes en el campo de los materiales y sus procesos, que a través de la investigación y el desarrollo tecnológico, han logrado trabajar con materiales antes inexplorados, centrando esfuerzos en el uso de recursos que permitan mitigar los efectos del cambio climático, reducir los niveles de basura que se registran en la actualidad, evitar la crueldad animal y cambiar el enfoque para apostarle a la biodegradabilidad de lo que usamos.

El cuero animal ha sido uno de los materiales más utilizados a lo largo de la historia, gracias a su durabilidad y versatilidad. Sin embargo, este material tan tradicional presenta problemas éticos relacionados con su origen, el impacto en la salud de las personas que trabajan a diario en los procesos de curtido, las comunidades aledañas a estos centros de trabajo y a su vez, este proceso, se ha convertido en una de las causas de contaminación y estrés hídrico en varios países del mundo.  A partir de las consecuencias climáticas que hoy padecemos, consumidores, activistas, marcas y organizaciones están exigiendo a nivel mundial productos libres de crueldad animal, y este material tan apetecido en la industria de la moda no es ajeno a estas reclamaciones, que cada vez se escuchan con más fuerza. Pero, ¿realmente la industria de la moda está dispuesta a cambiar uno de los auto denominados materiales de lujo?

Inicialmente, se observó un auge en alternativas sintéticas que representan una posible salida frente al maltrato animal, sin embargo, en temas ambientales y hablando de sostenibilidad, el cuero sintético o la cuerina, son una de las peores elecciones por su composición, durabilidad y desecho. En otro artículo exploraremos mejor este asunto. Hoy quiero que nos concentremos en el cuero vegetal.  

El cuero vegetal aunque no lo crean, fue una de las primeras alternativas que surgió en el mercado de las pieles y en su mayoría, este producto es fabricado, empleando poliuretano o acetato de polivinilo, un tipo de plástico que resulta perjudicial para la naturaleza durante su fase de producción, consumo y posconsumo. Frente a esto, la industria anclada a temas de sostenibilidad, circularidad y moda regenerativa, ha logrado enfocar sus estudios y desarrollos en los biomateriales, una nueva apuesta que nace directamente de la naturaleza, para volver a ella, al final de su ciclo de uso. Según el portal Nature, los biomateriales son aquellos materiales, naturales o sintéticos, vivos o sin vida y generalmente hechos de múltiples componentes, como metales, cerámica, vidrio e incluso células vivas entre otros, que interactúan con los sistemas biológicos. Por sus características, los biomateriales en muchos casos son biodegradables e incluso bioabsorbibles.

También conocidos como bio polímeros o polímeros renovables, los biomateriales se clasifican en:

  1. Polinucleótidos, que comprenden ARN y ADN
  2. Polipéptidos, que contienen principalmente aminoácidos
  3. Polisacáridos, que contienen principalmente carbohidratos

La startup estadounidense Bolt Threads ha utilizado cuero micelio para crear con éxito productos como este bolso. Imagen tomada de: RMIT Australia

Conociendo el impacto negativo de la industria de la moda sobre nuestro ecosistema, la necesidad de encontrar una alternativa positiva ha pasado a ser prioridad en la industria. No sólo en los componentes y la composición de los materiales utilizados, sino en los métodos y procesos para su creación. El cuero proveniente de hongos, es una de las bio-innovaciones más desarrolladas en los últimos años. 

Las primeras compañías en patentar la idea en Estados Unidos fueron MycoWorks y Ecovative Design, hace aproximadamente 5 años. 

La tecnología utilizada por estas empresas se basa en aprovechar la estructura en forma de raíz de los hongos llamada micelio, la cual tiene la propiedad de crear macroestructuras formando una estera gruesa que puede ser tratada para que se asemeje al cuero. Durante el proceso se utilizan ácidos de baja concentración, alcoholes y colorantes que modifican el material hasta que está listo para ser comprimido y secado. Con los materiales basados en micelio se puede controlar la porosidad, textura, fuerza, resiliencia, orientación de la fibra y mucho más. 

MycoWorks es una empresa de biotecnología fundada por artistas con la misión de crear una plataforma para materiales de la más alta calidad, utilizando “Fine Mycelium” (micelio fino de alta calidad). MycoWorks ha creado una nueva clase de materiales premium no animales, que se consideran la próxima evolución en micelio. Utilizan herramientas de biotecnología, la excelencia en la fabricación y la artesanía creativa y maestra.

 

En Ecovative Design, la misión es cultivar materiales cotidianos que apoyen y mejoren nuestro planeta. Utilizando fundición de micelio, crean productos como carne de origen vegetal, envases biodegradables y textiles similares al cuero.

Si bien el cuero tradicional y sus alternativas se obtienen de animales y polímeros sintéticos, los nuevos sustitutos de cuero renovables y sostenibles se obtienen mediante el reciclaje de subproductos agrícolas y forestales de bajo costo, que mediante un proceso de crecimiento fúngico biológico, natural y neutro de carbono, se convierten en polímeros que se asemejan al cuero tradicional tanto visualmente como en sus propiedades. Es un material natural que se puede obtener con elementos presentes en la naturaleza y con una base biológica certificada.

Entre los puntos positivos de este biomaterial, está el hecho de aprovechar las raíces y no los hongos, logrando un proceso biológico natural que puede ser realizado en cualquier lugar, no requiere luz y convierte los desechos en materia útil, que a su vez almacena carbono en los hongos. Este proceso toma sólo un par de semanas a diferencia del cuero animal que toma años. Otro punto interesante es que el proceso es sencillo y puede ser realizado con pocas herramientas fáciles de adquirir por los artesanos. Sus cualidades son muy parecidas al cuero animal en cuanto a textura y durabilidad.

Al imitar las condiciones que los hongos encuentran en el subsuelo, el proceso de creación de este biomaterial ayuda a ahorrar agua, reducir los gases de efecto invernadero y proteger los ecosistemas de nuestro planeta. 

El cuero de micelio se considera la mejor opción debido a sus propiedades de fabricación con baja energía y biodegradabilidad. Pero es un material tan nuevo que no se sabe exactamente cuál será su comportamiento a largo plazo y aún presenta retos para la industria.

“Tras una colaboración que ha comprendido una fase de desarrollo de tres años, Sylvania es el resultado de una visión compartida y dirigida a impulsar la creación de nuevos materiales y la búsqueda de nuevas soluciones de diseño”.

Matt Scullin, director ejecutivo de MycoWorks.

Según el estudio “Producing leather-like materials from fungi” (Producir materiales similares al cuero a partir de hongos) de la Universidad de Viena y publicado en Science Daily, el mayor desafío en la producción de biomateriales similares al cuero, es lograr que las esteras de micelio se vean homogéneas y consistentes. Actualmente, la producción ha sido realizada principalmente por emprendedores que han visualizado el potencial ético y ambientalmente responsable.  

Bolt Threads, es una de las empresas a la cabeza de las nuevas innovaciones en biomateriales. Su director ejecutivo Dan Widmaier da gracias a la naturaleza por “darnos un ejemplo de trabajo de cuatro mil millones de años, de una economía de materiales perfectamente circular”. Su principal biomaterial es una alternativa al cuero llamada Mylo hecho de micelio y descrito como suave, flexible y menos dañino para el medio ambiente.

Adidas es una de las marcas que ha utilizado Mylo para desarrollar productos. La marca especializada en deporte acaba de presentar la versión sostenible de sus icónicas Stan Smith hechas a partir de micelio, convirtiéndose en el primer zapato fabricado con Mylo. “Al rediseñar la icónica Stan Smith mediante un material como Mylo, Adidas está demostrando el potencial que ha alcanzado este material innovador”, señala Jamie Bainbridge, vicepresidente de producto de Bolt Threads. 

La marca de lujo Stella McCartney, conocida en la industria como pionera en la implementación de diferentes prácticas sostenibles dentro de sus procesos, también se ha aliado con Bolt Threads, para utilizar su producto estrella Mylo. “Inspirándonos así en nuestra V de Vegano de nuestro manifiesto de la A a la Z, y comprometidos a nunca transgredir el atractivo ni la sostenibilidad de nuestras colecciones, siempre hemos avanzado hacia el futuro sobre una base cimentada en la innovación”, afirman desde la casa británica. 

Entre las ventajas positivas que ve Stella McCartney en este material, se encuentra el hecho de que la utilización de esta materia prima a gran escala, lograría reducir la extracción de combustible fósil, ya que su estructura no está basada en el petróleo y representa mucho menos plástico en vertederos y océanos. 

Por otro lado, Hermès, marca de lujo francesa, ha colaborado con MycoWorks y su proyecto “Fine Mycelium” en la realización de un nuevo cuero de hongos denominado “Sylvania” para desarrollar la nueva versión de su bolso “Victoria”

Cuero marca Mylo. Imagen tomada de Mylo

La creación consiste en que MycoWorks se encarga de las primeras etapas del proceso de cultivo y desarrollo de las fibras de micelio, que al ser tratadas se convierten en el tejido Sylvania que posteriormente es llevado a los talleres de Hermès, para ser moldeado por los curtidores y artesanos de la marca hasta obtener el producto final con la alta calidad que caracteriza a la casa francesa. 

La periodista especializada en moda y cambio climático Whitney Bauck, quien ha trabajado investigando el mundo de la agricultura en profundidad, menciona un rasgo negativo en el desarrollo de los biomateriales y es el manejo de las patentes. Su principal preocupación es lograr que esta tecnología llegue a las marcas pequeñas y que no sea controlada sólo por una compañía. El impacto positivo real a gran escala sólo se observará si la tecnología es compartida y logra ser producida en masa. 

Independientemente de los puntos negativos que pueda tener el cuero de hongos, su potencial es inmensurable. “La demanda de nuevos biomateriales en la industria de la moda, como el micelio, supera con creces la oferta actual”, no duda en señalar Katrin Ley, directora general de Fashion For Good

Sin duda seguirán existiendo importantes retos frente a los biomateriales y en especial, al cuero de hongos. Y aunque es un material con impacto positivo, no va a poder resolver la crisis ambiental que estamos viviendo por sí solo. Sin embargo, la creatividad y la innovación en el desarrollo de nuevas tecnologías con enfoque sostenible, es sin duda el camino a seguir y debemos seguir apoyando los proyectos que impacten positivamente nuestro planeta. 

“Inspirándonos así en nuestra V de Vegano de nuestro manifiesto de la A a la Z, y comprometidos a nunca transgredir el atractivo ni la sostenibilidad de nuestras colecciones, siempre hemos avanzado hacia el futuro sobre una base cimentada en la innovación”.

Stella McCartney

Zapatillas Adidas, hechas en cuero vegetal Mylo. Imagen tomada de Bolt Threads

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