LANA, UNA FIBRA CON VOZ PROPIA

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La fibra de la lana cuenta con unas características internas que están relacionadas con la composición proteica del animal, es decir la queratina. Naturalmente la lana de oveja concentra hasta 95% de proteína en su estructura, esto la hace más vulnerable a reacciones químicas y a condiciones ambientales desfavorables, sin embargo…

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La lana es quizás el material más antiguo usado por la humanidad para la elaboración de textiles, ropa y recubrimientos. Debido a su composición y características, es un material muy noble y especial, que con los años ha sido explotado de forma alarmante por la industria textil.

Dependiendo de la raza, la dieta, el clima y el estado sanitario del animal, la lana puede presentar una gran variación en su composición. Por eso, esta fibra tiene diversas características que responden a condiciones geográficas y dietarias propias de estos animales. Es importante entender que las ovejas y otros animales productores de lana se clasifican de acuerdo a 3 intereses en el mercado: la carne, la leche y la lana; a partir de allí es posible identificar los tipos de ovejas que existen y sus cualidades.

¿Qué necesitas saber sobre la lana?

La fibra de la lana cuenta con unas características internas que están relacionadas con la composición proteica del animal, es decir la queratina. Naturalmente la lana de oveja concentra hasta 95% de proteína en su estructura, esto la hace más vulnerable a reacciones químicas y a condiciones ambientales desfavorables, sin embargo, debido a la estructura química de la queratina, la lana es una fibra mucho más gruesa que las fibras textiles como el algodón, la seda o el lino y tiene una capacidad natural de aislante térmico.

Gracias a esa composición interna, la lana se convierte en una fibra elástica y resistente, incluso, es valorada después de la seda, como la fibra de origen animal con mayor índice de recuperación elástica. Según el Taller de Lana, ésta se puede alargar hasta un 50% más de su longitud sin romperse y algunas de sus características se asocian con su resistencia a la proliferación de hongos, retención de agua, aislante térmico, es ignífuga y puede tejerse una y otra vez sin generar desperdicios. Por otro lado, las características externas de esta fibra, están sujetas a ciertos elementos ambientales y genéticos, lo que permite una gran variación en su finura, largo y rizo; que a su vez influyen en el volumen, carácter y estilo del vellón (corte) de la lana.

El volumen es una característica asociada con la cantidad de rizo y la recuperación elástica de la lana, que a su vez, permite mejorar la apariencia y la estructura de los tejidos, en especial el tejido de punto. La cantidad de rizo por centímetro indica el carácter de la lana, siendo quizás el carácter lo que más influye en el estilo. Éste es el conjunto de características genéticas que permiten clasificar los tipos de lana en diferentes grupos y la cantidad de rizos por centímetro de largo de fibra crean una relación directa con su finura, es decir, a mayor cantidad de rizos por centímetro mayor la finura de la fibra; y esto es de gran importancia para lograr una excelente calidad en esta materia prima.

Algunas de las lanas más reconocidas en la industria son la lana Merino: la más valiosa del mercado por su suavidad y finura, el vellón es cerrado, no presenta brillo, uniformidad variable, excelente longitud y buen rendimiento, haciéndola ideal para el sector indumentaria y complementos. Está localizada principalmente en España, en las comunidades autónomas de Extremadura.

La lana tejida o entrefina, proviene de ovinos ubicados geográficamente en distintas poblaciones del mundo y actualmente producen leche, carne y lana. Tienen un vellón semicerrado, de longitud media y brillo variable; es especial para telas, tapicería, alfombras y mantas. A menudo es mezclada con lana merino, para mejorar su suavidad o se emplea en telas cardadas.

Finalmente, la lana ordinaria o basta es aquella que procede de ovejas que no han sido seleccionadas previamente; su pelaje es largo, suave y espeso, su lana es brillante, presenta una baja uniformidad y es ideal para el relleno de almohadas y colchones.

La lana está mediada por el promedio del diámetro, es decir, la distancia alrededor de una fibra de lana y esto representa su finura. Cuando el diámetro es más grande, la lana genera picor o picazón; cuando el diámetro es menos, la lana es más suave. 

En la industria, la calidad de la lana se mide en micras, el equivalente a un millonésimo de un metro:

  • Lana fina: 16 – 19 micras
  • Lana media: 20 – 27 micras
  • Lana gruesa: más de 28 micras

Gracias a su composición interna, la lana se convierte en una fibra elástica y resistente, incluso, es valorada después de la seda, como la fibra de origen animal con mayor índice de recuperación elástica.

¿Cómo se obtiene?

La lana es una de las primera fibras naturales usadas por el hombre, por eso, sus procesos de extracción se remontan a la era primitiva hasta la actualidad, mostrando diversas transformaciones según la demanda del mercado, el territorio y la industrialización de los procesos. Pero en general, las etapas de obtención y transformación de la lana se mantienen:

  1. Esquileo: esta es una técnica tradicional donde se corta el pelo del animal. Éstos generalmente se esquilan una vez al año en la temporada de calor. Para hacerlo se utilizan esquiladoras mecánicas que cortan la lana en una sola pieza o en una forma más rudimentaria, se emplean tijeras para lograr varias piezas. Toda la lana que se recoge, se le conoce con el nombre de vellón. Después la lana se clasifican por color.
  2. Lavado: el vellón que se obtiene generalmente está impregnado de sebo y suciedad, por lo cual, debe lavarse con agua fría y caliente para retirar los excesos. Posteriormente se debe secar extendida al sol.
  3. Escarmenado: cuando la lana está completamente seca, se separan las fibras para remover impurezas y poder cardarla o peinarla (con máquina o cardos rústicos) con el fin de transformarla en mechas circulares dejándola lo más esponjosa posible.
  4. Hilado: se transforma la lana cardada en hilos, se estira y posteriormente se tuercen las fibras hasta convertirla en hebras del grosor que se requiera.
  5. Teñido: finalmente, se tiñe la fibra, empleando colorantes naturales o artificiales, para lograr el tono deseado. Es importante entender que este proceso debe realizarse con tintes naturales o ecológicos para evitar la alteración de la fibra y la contaminación hídrica durante el proceso.

Tipos de lana y usos en el mercado

La longitud es uno de los principales determinantes en la compra y venta de la lana, ya que eso determina el rendimiento que tendrá a nivel productivo; por eso es imprescindible conocer los principales tipos de lana, su diámetro y funciones a nivel textil. Según la The Craft Yarn Council (CYC) existen seis categorías distintas basadas en los grosores de lanas más comunes:

  • Super Fine: utilizado en punto ligero principalmente para hacer calcetines
  • Fine: se usa para prendas de punto como jersey o sacos delgados y cerrados
  • Light or Double Knitting: lana ligera, empleada para artículos para bebé, sacos y bufandas delgadas
  • Medium: se utiliza en accesorios, complementos más gruesos como bufandas con más vueltas por pulgada, gorros y guantes
  • Bulky o Chunky: es una lana gruesa que sirve para realizar alfombras, cardigans, mantas y chaquetas
  • Super Bulky o Super Chuky: este tipo de lana es la más gruesa del mercado y con ella se tejen alfombras de 6 vueltas por pulgada, jerseys gruesos y chaquetas.

¿Cuáles son los principales países productores?

De acuerdo con los números e información más reciente de la IWTO, los principales países productores de lana en el mundo son:

  • Australia, la lana producida en este país es de alta calidad y es uno de los principales proveedores del mundo de lana para vestir.
  • China, de acuerdo con algunas estimaciones, la lana que produce China no es suficiente para satisfacer la demanda interna del país por lo que importa una gran cantidad de lana de Australia y otros países productores.
  • El tercer país productor es Estados Unidos sin embargo, la industria de la lana se ha visto disminuida con la llegada de los materiales sintéticos sustitutos.
  • Finalmente, Nueva Zelanda ocupa un lugar importante pues posee un alto número de ovejas (se dice que 6 por cada residente) y además se caracteriza por ser el exportador mundial de lana de mejor calidad, gracias a sus procesos de extracción y lavado, donde el resultado es una lana de color blanco uniforme y sus fibras están menos contaminadas.
  • Desde 2018 el mercado australiano se ha visto mermado por la sequía de las principales zonas ganaderas del país, por esta razón la industria de la moda ha buscado otras opciones y ha centrado su mirada a Latinoamérica. Perú y Bolivia lideran el mercado con lana derivada de alpacas, llamas y vicuñas; Argentina sigue participando con una industria más tradicional y artesanal y Colombia no se queda atrás, aunque el uso de la lana en esta región se remonta siglos atrás en comunidades indígenas y rurales; en los últimos años, la producción nacional ha disminuido considerablemente debido a la llegada de lana artificial, afectando fuertemente las tradiciones artesanales de los departamentos de Boyacá, Caldas y Santander principalmente.

¿Qué pasa con los animales?

La industria de la lana ha minimizado su producción drásticamente debido a la elaboración de lanas acrílicas que compiten en el mercado por su precio. Aún así, Australia, se mantiene como uno de los principales productores de lana natural y a su vez como un gran explotador de animales en el proceso de obtención de la fibra, convirtiendo a los animales en el eslabón más débil de la cadena. Para que la industria y las (granjas) puedan ser rentables se impone escalar procesos y procedimientos, tal y como lo menciona Patricia Rodríguez la velocidad es dinero en un sector que paga las fibras esquiladas por volumen, al peso” eso lleva a las empresas a producciones industriales, donde los animales dejan de ser tratados como seres vivos y pasan a ser vistos como cosas.

Ejemplo de esto, es la técnica mulesing, empleada por múltiples granjas principalmente en Australia, donde sin ningún tipo de anestesia o control retiran la piel próxima al ano del animal para evitar que se acumule suciedad, humedad e insectos, dejando una herida que puede tardar semanas en cicatrizar y que es tremendamente dolorosa para los animales.

Debido a estas prácticas atroces, organizaciones como International Wool Textile Organisation (IWTO) se han convertido en voceros de los animales, y se han encargado de establecer políticas, códigos y manuales de mejores prácticas con los animales. Textile Exchange por su parte, ofrece una certificación conocida como Responsible Wool Standard que avala el cuidado de los animales y por consiguiente una mejor calidad en las pieles. Sin embargo es responsabilidad de todos los involucrados en la industria textil, concientizar a proveedores y marcas de su responsabilidad en temas animales y ambientales, con el fin de establecer criterios de ética y respeto en sus procesos productivos, mejorar la calidad de su hacer y pagar en función de ellos, así como lograr mayor transparencia en todos sus procedimientos. Además, si quieres iniciarte en el mundo de la lana, pues abordar otras perspectivas y así a partir de tus valores y una mirada crítica emitir tu propia postura al respecto.

¿Y qué ocurre cuando hablamos del impacto ambiental?

Sobre este tema existe mucha controversia entre las organizaciones que defienden la producción, uso y consumo de la lana y las organizaciones ambientalistas.

Las organizaciones que defienden el consumo de lana como IWTO o Campaign for Wool, señalan que es un material completamente natural, pues es una fibra que proviene directamente de la piel de los animales, con características únicas que la ciencia no ha podido igualar. Es un material renovable, que va surgiendo constantemente de acuerdo a las condiciones alimenticias y ubicación geográfica de cada animal, asegurando la producción de vellón sin recurrir a prácticas industriales e invasivas. Finalmente, es una fibra biodegradable, que puede ser devuelta al suelo una vez termine su vida útil, y gracias a su rápida descomposición y nutrientes puede convertirse en un aliado para la tierra, siempre que esté libre de pigmentos sintéticos y tóxicos.

Por otro lado, organizaciones ambientalistas como People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) han señalado continuamente el impacto negativo de la producción de lana, incluso el reporte Pulse of the Fashion Industry aporta datos que indican que los materiales con el mayor impacto medioambiental son el cuero y las fibras naturales como la seda, el algodón y la lana. En términos generales, el impacto ambiental de la producción y consumo de lana afecta directamente al aire, la tierra y el agua.

La lana en efecto es una fibra renovable, pero hay que trabajar activamente para salvaguardar el medio ambiente y generar dinámicas de producción responsables con los animales, esforzándonos por hacer que la industria de la lana sea sostenible para todos los implicados en su cadena productiva."

Angélica Pimentel

Tejido en lana, marca Textiles Laura Áñez

El estiércol generado por el ganado ha contribuido significativamente al aumento de los gases de efecto invernadero lo que implica que la concentración de metano ha aumentado de forma alarmante. De acuerdo con PETA en Nueva Zelanda, las emisiones de metano, provenientes principalmente de ovejas, representan más del 90% de las emisiones de gases de efecto invernadero del país, lo que impacta directamente al calentamiento global. Sin embargo existen otras publicaciones que aseguran los beneficios que la lana puede generar al planeta y las distintas opciones de fibra animal sostenible disponible en la industria y con responsabilidad ambiental y animal.

La demanda en algunos países sigue en aumento, logrando cambios drásticos en la composición de la tierra y los cultivos, acciones que desencadenan erosión en los suelos e índices elevados de deforestación. De acuerdo con PETA: “En la primera mitad del siglo XX, Patagonia, Argentina, fue la segunda región líder en la producción de lana. Pero cuando los ganaderos locales se volvieron demasiado codiciosos, la escala de sus operaciones superó la capacidad de la tierra para sostenerlos. La erosión del suelo en la región ha desencadenado un proceso de desertificación que los funcionarios estiman que amenaza hasta el 93% de la tierra. Actualmente Argentina no es un productor importante de lana.

Finalmente, la materia fecal contamina las vías fluviales en las zonas donde se cría el ganado. Igualmente, los químicos que usan para lavar y eliminar parásitos de ovejas es altamente tóxico y genera daños irreversibles en el medio ambiente y condiciones de riesgo para poblaciones vulnerables que hacen uso de esos recursos hídricos para vivir.

Entonces, ¿Es posible hablar de lana ecológica?

Para hablar de lana ecológica es necesario reconocer dos escenarios: cultivar y procesar lana orgánica. En términos generales, el cultivo orgánico significa que la granja que produce lana debe cumplir con una serie de estándares que evalúan los procesos productivos generados en cada granja y su capacidad logística y responsable para variar de un país a otro. En Estados Unidos, existe una certificación generada por la Organic Trade Association, para asegurar la responsabilidad ambiental de su producción en todos los pasos de su cadena.

A nivel mundial, el estándar más importante no sólo para la lana sino para cualquier producción textil orgánica es el de las Normas Textiles Orgánicas Globales (GOTS), que establecen estándares globales de producción que van desde la obtención de la materia prima hasta el correcto etiquetado. La certificación se otorga por entidades independientes aprobadas previamente, y varían de acuerdo con el país de interés. Algunos de los criterios impuestos por las GOTS que la lana ecológica debe cumplir para ser calificada como tal son: debe obtenerse de una granja certificada como orgánica, se debe garantizar la trazabilidad del producto, se debe hacer uso de químicos con estándares de biodegradabilidad, los trabajadores deben tener óptimas condiciones laborales.

Es de vital importancia conocer todos los efectos dañinos que puede tener la producción y consumo de lana, pero también es nuestra responsabilidad como proveedores y/o consumidores aprender a conocer el origen y el camino de tu prenda antes de comprarla. La lana en efecto es una fibra renovable, pero hay que trabajar activamente para salvaguardar el medio ambiente y generar dinámicas de producción responsables con los animales, esforzándonos por hacer que la industria de la lana sea sostenible para todos los implicados en su cadena productiva.

Aprende más de materiales aquí

“la velocidad es dinero en un sector que paga las fibras esquiladas por volumen, al peso".

Patricia Rodríguez

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