MODA Y FEMINISMO: UNA MIRADA DE GIGI BORRÉ (I PARTE)

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La industria de la moda tiene un gran impacto perceptivo a nivel cultural y social, tanto de quien se viste como de quien observa y a partir de allí, las dinámicas de construcción identitaria se mezclan para dar múltiples resultados como el que hoy queremos debatir en este artículo: la moda y el feminismo en una misma escena…

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La moda en toda su expresión es un constructo socio-político y cultural que regula las dinámicas de interacción colectivas y genera patrones de comportamiento basados en intereses particulares que van más allá de una pieza de ropa, y debe ser entendida como un todo, donde intervienen recursos, trabajadores, derechos humanos y laborales, política, economía, cultura e historia. Estos componentes le otorgan información precisa para construir o deconstruir sistemas de relacionamiento social y le permite crear nuevas formas de transformación colectiva que se mantienen hasta la actualidad.

La industria de la moda tiene un gran impacto perceptivo a nivel cultural y social, tanto de quien se viste como de quien observa y a partir de allí, las dinámicas de construcción identitaria se mezclan para dar múltiples resultados como el que hoy queremos debatir en este artículo: la moda y el feminismo en una misma escena, entendiendo la moda como un acto político y al feminismo como un movimiento reivindicativo de la equidad y que permite hacer una lectura crítica frente a esta industria.

La moda hay que leerla desde lo que ocurre en su cadena productiva hasta el usuario final y no simplemente desde el producto terminado como estamos acostumbrados a hacerlo.

Actualmente el mundo está compuesto por más de 7 mil millones de personas; las mujeres representamos el 49,5% de la población total y sólo en Colombia somos más de 23 millones. Según datos del 2018, la industria textil emplea más de 300 millones de trabajadores cada año y el 80% corresponde a mujeres y niñas entre 12 y 30 años; el 20% son menores de edad, mientras que el 99.2% trabaja bajo condiciones de explotación laboral, salarios indignos y largas jornadas laborales.

Sólo en China, el 70% de la mano de obra en este sector corresponde a las mujeres; en Bangladesh la cifra de mujeres asciende al 85% y en Camboya al 90%.

Conociendo este panorama, conversamos con Gina Borré, politóloga, activista nacional en derechos humanos, creadora de la plataforma Dos Latinas, un espacio de derechos humanos que además es fundación y tiene dentro de su constitución una marca de indumentaria, y a partir de cada una de estas aristas analiza y reflexiona en torno a los derechos humanos y las acciones como actos políticos, entre ellas el consumo y el vestir. Además, es co-fundadora de las Viejas Verdes, un colectivo de feministas colombianas que desde distintas miradas abordan el cuerpo, el aborto y los derechos que se entretejen alrededor de estos, la libertad y la autonomía.

Gigi, como todos la conocen, es una las figuras feministas más reconocidas en Colombia, y expone de forma clara y contundente el rol de la mujer en sociedad y las múltiples dinámicas que se construyen alrededor de ella, su cuerpo y su estética.

¡Empecemos!

  1. ¿Desde dos Latinas y Viejas Verdes, qué importancia le dan a la Moda?

Gigi: desde Viejas Verdes, aunque hay posturas enfocadas a esta industria, la posición de cada una de las caras visibles de este colectivo emergen desde el feminismo hacia el entendimiento del cuerpo y el lugar que ocupa dentro de una sociedad con matices de distintas índoles. En contraparte, desde Dos Latinas, la conversación hacia la moda se da desde los derechos humanos, en medio de una industria que involucra al común denominador de la sociedad y donde prevalece una conversación desde el privilegio.

La moda permite ver más allá de las prendas y es parte del ser y hacer del mundo, y Dos Latinas ha utilizado ese lenguaje potente de la ropa para problematizar y entender el sistema social, la crítica política, los estereotipos de belleza y el papel del consumidor. Hoy, el consumo es 400% más que en los años 90’s y eso ya nos dice algo, por eso, la moda se ha convertido para este colectivo, en una canal para hablar de derechos humanos.

2. ¿Cómo lees la industria de la moda en la actualidad? ¿Cómo puede entenderse la moda como acto político en el panorama colombiano?

Gigi: como politóloga, como consumidora y como mujer que le gusta la estética a través de la indumentaria, hago una lectura donde veo que se están dando reflexiones interesantes alrededor de la moda, pero éstas aún son muy pequeñas. Es una conversación que aún no alberga todos los espacios y el desconocimiento que aún persiste logra que la estructura actual del sistema, se re-apropie de estos cuestionamientos y de forma inteligente los integre nuevamente a dicha estructura.

En temas de sostenibilidad, aunque se dan múltiples conversaciones, no tenemos el conocimiento suficiente sobre qué es la sostenibilidad. Realmente creo que no es solamente abordar el tema del reciclaje, no es pensar que donamos una porción de la plata a un proyecto social, va mucho más allá de lo que muchos creemos al respecto. Hablar de sostenibilidad, implica entender sus 3 líneas de acción y es entonces cuando empezamos a hablar de una sostenibilidad económica, una social y una ambiental.

Y el problema es que estamos usando este termino como si fuera cualquier cosa “esta marca es sostenible porque utilizó un cepillo de bambú” y no, la idea es que esta conversación vaya entorno a cómo esta filosofía de cambio puede abordarse desde la investigación y no a la ligera, como claramente lo estamos haciendo. La realidad detrás de la sostenibilidad es una tema social, político y económico, entonces tratarla como responsabilidad en sí, incluye un tema de derechos.

La realidad detrás de la sostenibilidad es una tema social, político y económico, entonces tratarla como responsabilidad en sí, incluye un tema de derechos".

Gigi Borré

Todas las industrias en un sistema como éste están levantadas sobre la opresión de muchos cuerpos, sobre la explotación y el sector moda no es la excepción.Por eso, este tipo de diálogos están visibilizando cuáles son las condiciones de derechos laborales dentro de la industria y cómo el consumidor puede tener apuestas políticas transformadoras desde su consumo.

La moda es un acto político, el simple hecho de pensar que necesitamos cubrirnos del frío nos está mostrando una realidad sociopolítica y económica. Si vamos más allá y abordamos el tema de la explotación en maquilas, la ausencia de políticas públicas que hagan veedurías a las marcas, la falencia en los derechos laborales y la inexistente información real para el consumidor, son indicios claros de que el sistema sociocultural y político actual está fallando. Si todo esto que acabo de nombrar no es política, entonces ¿qué es la política? La política no sólo está en la parte institucional, hace parte de lo que hacemos cada día y si a eso le añadimos que somos cuerpos vestidos que construimos identidad a través de la interacción con otros cuerpos vestidos, ahí estamos hablando del vestir como acto político.

La minifalda, es el símbolo de la revolución femenina de los 60’s; pero esta prenda no nace siendo feminista, somos las feministas las que hackeamos esta prenda".

Gigi Borré

3. ¿Cómo es la relación de las mujeres y la moda hoy, pensándolo más allá del simple acto de vestir?

Gigi: no hay una respuesta única, pero es importante hablar de mujeres en plural, diversas, interseccionales y cada una puede tener una relación distinta con la indumentaria.

Muchas veces la moda se vuelve una cárcel para los cuerpos femeninos si pensamos en todo lo que hay alrededor de esta industria, de esos ideales de belleza alejados de los cuerpos reales y diversos que existen. Pero claramente podemos utilizar la moda, como decía Susan Sontag como un espacio para reivindicaciones potentes.

Un ejemplo claro es la minifalda, símbolo de la revolución femenina de los 60’s; pero lo que hay que entender, es que esta prenda no nace siendo feminista, por el contrario somos las feministas las que hackeamos esta prenda, revolucionamos este símbolo de indumentaria para representar todo un tema contextual de la época.

Pensemos también en los pantalones, es potente pensar cómo generamos luchas de género a través de la indumentaria y cómo hoy, los pantalones son una prenda insignia de esas transformaciones.

La moda es un acto político. Somos cuerpos vestidos".​

Gigi Borré

Las narraciones construidas a través de la ropa “esto está muy corto, es muy vulgar, muestra mucho” responde únicamente a un sistema patriarcal y a una cultura machista donde se piensa que los cuerpos de las mujeres son objetos de consumo y han sido cosificados.

Somos cuerpos vestidos y la indumentaria ha sido un reflejo de una victimización y un sistema clasista propio de una estructura socio política patriarcal y machista, de un sistema que no es igualitario, que segmenta, clasifica y estratifica al ser, y que evidencia nuestras propias realidades sociales.

4. ¿Cómo es percibida la moda desde el feminismo?

Gigi: Sofía Calvo, autora del libro “La revolución de los cuerpos” dice que estamos en la cuarta ola y en medio de conversaciones muy interesantes alrededor de la mujer y la indumentaria.

El feminismo nos da lentes para ver la realidad de otra manera y abordarla desde la crítica y en la industria de la moda suceden situaciones violentas en temas de derechos y posición de la mujer, que podemos analizar de forma coherente a través de los lentes del feminismo. Veamos el tema de las maquilas, de apropiación cultural en las pasarelas, del pago y el sometimiento estético de las modelos; estos son sólo ejemplos, pero que ocurren desde hace años y sólo el feminismo nos da herramientas críticas y constructivas para repensar el sistema y transformarlo desde el consumo consciente.

5. El 80% de los trabajadores de la industria textil son mujeres, en condiciones de trabajo indignas. ¿Es pertinente seguir hablando de empoderamiento femenino en la moda?

Gigi: personalmente creo que el sistema se ha apropiado del concepto de empoderamiento y no podemos hablar de éste simplemente al usar una camiseta con mensajes feministas, ni poner la foto de quién hizo tu prenda. Empoderamiento es darle poder a las mujeres y no le das poder con una foto, se debe cuestionar al sistema y transformarlo.

La mujer en todo el sistema debería ser libre, con derechos y opción a elegir. Así debe abordarse a la mujer en cualquier parte del sistema. En la industria de la moda, necesitamos visibilizar a las mujeres, que tengan resueltos todos los asuntos de derechos sociales y económicos, que sean libres y puedan decidir, y esto no se logra con una foto, sino con acciones políticas que claramente nos involucran como consumidores.

El tema del empoderamiento femenino indudablemente va de la mano con el de amor propio, dos términos que ha tomado la industria para tergiversarlos y crear prototipos de lo que es bonito y deseable. Me gusta pensar el amor propio como un acto de habitar el cuerpo desde el amor, desde la diversidad, desde esos mensajes que invitan a repensar el cuerpo y a criticar el sistema desde lo que somos. Y aquí claramente la culpa es de un sistema y un juego patriarcal para separar a las mujeres, porque cuando las mujeres se juntan, crecen.

Lee la segunda parte de esta interesante entrevista aquí

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